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a) El recorrido seguido
en la dinámica del libro
Al concluir el libro,
seguramente los lectores habrán tenido
la oportunidad de percibir el nuevo paradigma
que no sólo comienza a ganar terreno,
sino que se avizora como una alternativa
posible frente a los peligros de destrucción
de la especie humana.
En el inicio, tal
vez para muchos pensar en educar en y para
la paz desde los parámetros de la
cultura actual litigante y competitiva resultó
una utopía. Es lógico.
Sin embargo, a medida que abordamos los
contenidos, esta postura se fue desvaneciendo
porque comenzamos a DARNOS CUENTA de los
fundamentos e historia de nuestro modo de
comportamiento actual, los paradigmas en
los que nos educamos y desde los cuales
actuamos, permitiéndonos saber DÓNDE
ESTAMOS y cuál es nuestro punto de
partida. No nos detuvimos aquí. Avanzamos
percibiendo un nuevo paradigma: el del consenso,
que nos permitió saber ADÓNDE
VAMOS y que es posible construir espacios
pacíficos.
Ahora bien. Estos ejes son imprescindibles,
pero no suficientes. Necesitamos además,
saber CÓMO HACERLO, conocer estrategias
y herramientas para aprenderlo y enseñarlo.
Nos encuadramos en un marco teórico
general, nos centramos en:
a) el aula como espacio privilegiado para
levantar los cimientos de una comunidad
más humana, y
b) el docente como agente clave en la construcción
de la convivencia democrática.
Nos hemos movido en un cambio de percepción
como modo de provocar cambios de conducta.
En la página siguiente veremos el
esquema que sintetiza la dinámica
sistémica de abordaje del libro.
Modelo
de Acción de la Pedagogía
de la Paz
b) Ampliando
la mirada...
Los docentes realizamos
acciones en el aula, fruto de nuestra percepción-interpretación
de la situación de enseñanza,
que conducen a determinados resultados.
Cuando los
resultados no nos satisfacen, generalmente
cambiamos las acciones:
Las acciones
que modificamos pueden generar una variación
de los resultados, pero siempre dentro de
la misma percepción, del mismo ángulo
de nuestra mirada, porque ésta no
se modificó.
Si pretendemos resultados diferentes y significativos,
tenemos que actuar sobre nosotros mismos,
buscar lo que no sabemos y ampliar la mirada.

La ampliación
de nuestra mirada y la modificación
de la percepción es el medio para
encontrar nuevas acciones que nos conduzcan
a resultados diferentes.

En síntesis: si no
hay transformación personal, no podemos
transformar a otros; nadie da lo que no
tiene...
c) ... para construir
la convivencia
Conocer la Teoría
General del Conflicto, el impacto que nuestras
actitudes (desde la autoridad que nos confiere
el rol docente) tienen en nuestros estudiantes
y los recursos necesarios para facilitar
la convivencia democrática, nos habilita
para comenzar a trabajar desde el aula la
prevención, contención y resolución
de conflictos.
Para enseñar métodos no adversariales
de resolución de conflictos es necesario
entrenarse en determinadas habilidades:

d) ¿Cuándo
enseñar estas habilidades?
Simultáneamente
al aprendizaje de los contenidos escolares.
Todo aprendizaje es comunicacional-relacional,
implica lo emocional, el pensamiento, la
creatividad, la resolución de problemas,
la participación–interacción,
lo actitudinal. Si lo reducimos a lo intelectual,
disgregamos al hombre que es una UNIDAD
y se comporta como tal en todas sus acciones.
El hombre es pensamiento (lenguaje), emociones
y cuerpo. Este es el equipaje que portamos
como ser humano y tiene que ser contemplado
en su totalidad
para que realmente
aprenda.
La comunicación,
el pensamiento creativo, reflexivo, la resolución
de problemas, la expresión de sentimientos,
el trabajo cooperativo, son aspectos transversales
y metodológicos del propio proceso
de aprender y de enseñar. Recordemos
que este proceso debe tener en cuenta
el equipo humano
completo.
No agregamos más
contenidos a la cargada agenda de los docentes,
pues estos son constitutivos del currículum
escolar de la República Argentina.
La función
de la escuela es socializar, formar al ciudadano
para la
participación democrática.
Integrando
la enseñanza de Hablar Hasta Entenderse
(HHE) en el currículum escolar...
El currículum es un sistema. Enseñar
modos no adversariales de resolución
de conflictos, exige la coherencia de todos
sus componentes.

Pensar
enseñar el HHE en un ambiente autoritario
y coercitivo es una INCOHERENCIA PEDAGÓGICA
que nos conduce al fracaso y a la mentira.
e) Generando espacios
cuna
Volvemos a la idea
de sistema. El espacio cuna es la resultante
de la vivencia simultánea de estos
principios

Esquema Nº
3
Generar ambientes pacíficos es cuestión
de cómo el docente
decide plantear el proceso de la enseñanza-aprendizaje.
Los espacios cuna
son entonces la resultante de la propuesta
didáctica del
docente.
CAMBIO DE PARADIGMA
(Nueva Percepción)
Algunos
interrogantes finales que nos pueden surgir...
a) Para comenzar
a trabajar el aula pacífica... ¿toda
la institución tiene que estar embarcada
en el proyecto?
Estamos de acuerdo,
que lo ideal sería que la institución
en su conjunto trabaje por la convivencia
pacífica... Las urgencias son hoy,
aquí y ahora. No podemos a esperar
que todos se suban al carro. Cada uno puede
empezar, allí en el ámbito
en el que actúa. Las escuelas no
pueden ser pacíficas, si no lo son
sus aulas. Entonces la respuesta es obvia...
b)¿Cuánto
tiempo demanda trabajar esta propuesta de
pedagogía de la paz?
El mismo tiempo que
el docente invierte:
. Diaria y semanalmente para resolver conflictos.
. Diaria y semanalmente para enseñar
contenidos disciplinares.
Este tiempo invertido es tiempo ganado:
cuando los estudiantes aprendan a resolver
por sí solos sus disputas, le quedará
más tiempo al docente para otras
tareas, con un valor agregado:
Hemos facilitado la formación de
seres autónomos.
Las habilidades aprendidas en el ámbito
escolar trascienden el espacio y pueden
transferirse a cualquier ámbito social.
c) El aprendizaje
del método ¿garantiza por
sí solo la generación de un
ambiente pacífico?

El método
se internaliza en la medida en que se practican
sistemática y cotidianamente las
habilidades requeridas para poder llevarlo
a cabo.
d) ¿Qué
sucede cuando alguien que conoce el HHE
lo quiere aplicar con otro que desconoce
el método?
La respuesta puede
encontrarla releyendo el relato de Bárbara
Porro: “Amar al prójimo”
en el Capítulo VI (1.1).
e) Si en un año
escolar se trabajan estas habilidades y
en el próximo no ¿perdemos
el tiempo?.
Si las habilidades
enseñadas durante un año de
trabajo escolar se han internalizado, pasan
a formar parte del equipaje del estudiante
y podrán utilizarse siempre. Lo ideal
sería seguir trabajándolas
e ir incorporando otras.
f) Si los chicos
tienen patrones de relación violenta
en su familia o ámbito social ¿es
posible revertirlos y aprender nuevas formas
de relación?
Sí, en un gran
número de casos. Las investigaciones
realizadas en Argentina han comprobado que
la mayoría de los estudiantes logran
aprender otros modos de comportamiento o
de relación, cuando las practican
sistemáticamente. En la escuela,
el Lic. Corsi a través de sus trabajos
con adolescentes, afirma que cuanto más
pequeños son los estudiantes, menor
es el tiempo que insume la modificación
de conductas.
Por lo tanto, cuanto
más grandes son, más tiempo
requiere. Por lo que sólo resta conjugar
el verbo PERSEVERAR.
Deseamos terminar este proceso que emprendimos
juntos, compartiendo un cuento para pensar
y erradicar para siempre el “NO PUEDO”.
“Cuando
yo era chico me encantaban los circos,
y lo que más me gustaba de los
circos eran los animales. También
a mí como a otros, después
me enteré, me llamaba la atención
el elefante. Durante la función,
la enorme bestia hacía despliegue
de peso, tamaño y fuerza descomunal...
pero después de su actuación
y hasta un rato antes de volver al escenario,
el elefante quedaba sujeto solamente por
una cadena que aprisionaba una de sus
patas a una pequeña estaca clavada
en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo
un minúsculo pedazo de madera apenas
enterrado unos centímetros en la
tierra. Y aunque la cadena era gruesa
y poderosa me parecía obvio que
ese animal capaz de arrancar un árbol
de cuajo con su propia fuerza podría,
con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente:
¿Qué lo mantiene entonces?
¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años,
yo confiaba todavía en la sabiduría
de los grandes. Pregunté entonces
a algún maestro, a algún
padre, o a algún tío, el
misterio del elefante. Alguno de ellos
me explicó que el elefante no se
escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia:
-Si está amaestrado ¿por
qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta
coherente.
Con el tiempo me olvidé del misterio
del elefante y la estaca... y sólo
lo recordaba cuando me encontraba con
otros que también se habían
hecho la misma pregunta.
Hace algunos años descubrí
que por suerte para mí alguien
había sido lo bastante sabio como
para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque
ha estado atado a una estaca parecida
desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé
al pequeño recién nacido
sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el
elefantito empujó, tiró
y sudó tratando de soltarse. Y
a pesar de todo su esfuerzo no pudo.
La estaca era ciertamente muy fuerte para
él-
Juraría que se durmió agotado
y que al día siguiente volvió
a probar, y también el otro y al
que le seguía...
Hasta que un día, un terrible día
para su historia, el animal aceptó
su impotencia y se resignó a su
destino.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos
en el circo, no escapa porque cree –pobre-
que NO PUEDE.
Él tiene registro y recuerdo de
su impotencia, de aquella impotencia que
sintió después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto
a cuestionar seriamente ese registro.
Jamás... jamás... intentó
poner a prueba su fuerza otra vez...”
Bucay, J. (1997).
Recuentos para
Demián . Ed. Nuevo Extremo

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