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- Pedagogía de la Paz, Construir la Convivencia manejando adecuadamente los Conflictos.
Jorgelina I. Amstutz, Elda Mazzarantani, Marta N. Paillet., Edit. Fundación Bica Santa Fe, 2004, 213 pp.

 
     
 

TEXTO COMPLETO

 
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SÍNTESIS INTEGRADORA
 

 

a) El recorrido seguido en la dinámica del libro

Al concluir el libro, seguramente los lectores habrán tenido la oportunidad de percibir el nuevo paradigma que no sólo comienza a ganar terreno, sino que se avizora como una alternativa posible frente a los peligros de destrucción de la especie humana.

En el inicio, tal vez para muchos pensar en educar en y para la paz desde los parámetros de la cultura actual litigante y competitiva resultó una utopía. Es lógico.

Sin embargo, a medida que abordamos los contenidos, esta postura se fue desvaneciendo porque comenzamos a DARNOS CUENTA de los fundamentos e historia de nuestro modo de comportamiento actual, los paradigmas en los que nos educamos y desde los cuales actuamos, permitiéndonos saber DÓNDE ESTAMOS y cuál es nuestro punto de partida. No nos detuvimos aquí. Avanzamos percibiendo un nuevo paradigma: el del consenso, que nos permitió saber ADÓNDE VAMOS y que es posible construir espacios pacíficos.

Ahora bien. Estos ejes son imprescindibles, pero no suficientes. Necesitamos además, saber CÓMO HACERLO, conocer estrategias y herramientas para aprenderlo y enseñarlo.

Nos encuadramos en un marco teórico general, nos centramos en:
a) el aula como espacio privilegiado para levantar los cimientos de una comunidad más humana, y
b) el docente como agente clave en la construcción de la convivencia democrática.

Nos hemos movido en un cambio de percepción como modo de provocar cambios de conducta.

En la página siguiente veremos el esquema que sintetiza la dinámica sistémica de abordaje del libro.

Modelo de Acción de la Pedagogía de la Paz

b) Ampliando la mirada...

Los docentes realizamos acciones en el aula, fruto de nuestra percepción-interpretación de la situación de enseñanza, que conducen a determinados resultados.


Cuando los resultados no nos satisfacen, generalmente cambiamos las acciones:

Las acciones que modificamos pueden generar una variación de los resultados, pero siempre dentro de la misma percepción, del mismo ángulo de nuestra mirada, porque ésta no se modificó.

Si pretendemos resultados diferentes y significativos, tenemos que actuar sobre nosotros mismos, buscar lo que no sabemos y ampliar la mirada.

La ampliación de nuestra mirada y la modificación de la percepción es el medio para encontrar nuevas acciones que nos conduzcan a resultados diferentes.

En síntesis: si no hay transformación personal, no podemos transformar a otros; nadie da lo que no tiene...

c) ... para construir la convivencia

Conocer la Teoría General del Conflicto, el impacto que nuestras actitudes (desde la autoridad que nos confiere el rol docente) tienen en nuestros estudiantes y los recursos necesarios para facilitar la convivencia democrática, nos habilita para comenzar a trabajar desde el aula la prevención, contención y resolución de conflictos.

Para enseñar métodos no adversariales de resolución de conflictos es necesario entrenarse en determinadas habilidades:

d) ¿Cuándo enseñar estas habilidades?

Simultáneamente al aprendizaje de los contenidos escolares. Todo aprendizaje es comunicacional-relacional, implica lo emocional, el pensamiento, la creatividad, la resolución de problemas, la participación–interacción, lo actitudinal. Si lo reducimos a lo intelectual, disgregamos al hombre que es una UNIDAD y se comporta como tal en todas sus acciones.

El hombre es pensamiento (lenguaje), emociones y cuerpo. Este es el equipaje que portamos como ser humano y tiene que ser contemplado en su
totalidad para que realmente aprenda.

La comunicación, el pensamiento creativo, reflexivo, la resolución de problemas, la expresión de sentimientos, el trabajo cooperativo, son aspectos transversales y metodológicos del propio proceso de aprender y de enseñar. Recordemos que este proceso debe tener en cuenta el equipo humano completo.

No agregamos más contenidos a la cargada agenda de los docentes, pues estos son constitutivos del currículum escolar de la República Argentina.

La función de la escuela es socializar, formar al ciudadano para la
participación democrática.

Integrando la enseñanza de Hablar Hasta Entenderse (HHE) en el currículum escolar...

El currículum es un sistema. Enseñar modos no adversariales de resolución de conflictos, exige la coherencia de todos sus componentes.

Pensar enseñar el HHE en un ambiente autoritario y coercitivo es una INCOHERENCIA PEDAGÓGICA que nos conduce al fracaso y a la mentira.

e) Generando espacios cuna

Volvemos a la idea de sistema. El espacio cuna es la resultante de la vivencia simultánea de estos principios



Esquema Nº 3

Generar ambientes pacíficos es cuestión de cómo el docente
decide plantear el proceso de la enseñanza-aprendizaje.

Los espacios cuna son entonces la resultante de la propuesta didáctica del
docente.


CAMBIO DE PARADIGMA (Nueva Percepción)

Algunos interrogantes finales que nos pueden surgir...

a) Para comenzar a trabajar el aula pacífica... ¿toda la institución tiene que estar embarcada en el proyecto?

Estamos de acuerdo, que lo ideal sería que la institución en su conjunto trabaje por la convivencia pacífica... Las urgencias son hoy, aquí y ahora. No podemos a esperar que todos se suban al carro. Cada uno puede empezar, allí en el ámbito en el que actúa. Las escuelas no pueden ser pacíficas, si no lo son sus aulas. Entonces la respuesta es obvia...

b)¿Cuánto tiempo demanda trabajar esta propuesta de pedagogía de la paz?

El mismo tiempo que el docente invierte:
. Diaria y semanalmente para resolver conflictos.
. Diaria y semanalmente para enseñar contenidos disciplinares.

Este tiempo invertido es tiempo ganado: cuando los estudiantes aprendan a resolver por sí solos sus disputas, le quedará más tiempo al docente para otras tareas, con un valor agregado:

Hemos facilitado la formación de seres autónomos.
Las habilidades aprendidas en el ámbito escolar trascienden el espacio y pueden transferirse a cualquier ámbito social.

c) El aprendizaje del método ¿garantiza por sí solo la generación de un ambiente pacífico?

El método se internaliza en la medida en que se practican sistemática y cotidianamente las habilidades requeridas para poder llevarlo a cabo.

d) ¿Qué sucede cuando alguien que conoce el HHE lo quiere aplicar con otro que desconoce el método?

La respuesta puede encontrarla releyendo el relato de Bárbara Porro: “Amar al prójimo” en el Capítulo VI (1.1).

e) Si en un año escolar se trabajan estas habilidades y en el próximo no ¿perdemos el tiempo?.

Si las habilidades enseñadas durante un año de trabajo escolar se han internalizado, pasan a formar parte del equipaje del estudiante y podrán utilizarse siempre. Lo ideal sería seguir trabajándolas e ir incorporando otras.

f) Si los chicos tienen patrones de relación violenta en su familia o ámbito social ¿es posible revertirlos y aprender nuevas formas de relación?

Sí, en un gran número de casos. Las investigaciones realizadas en Argentina han comprobado que la mayoría de los estudiantes logran aprender otros modos de comportamiento o de relación, cuando las practican sistemáticamente. En la escuela, el Lic. Corsi a través de sus trabajos con adolescentes, afirma que cuanto más pequeños son los estudiantes, menor es el tiempo que insume la modificación de conductas.

Por lo tanto, cuanto más grandes son, más tiempo requiere. Por lo que sólo resta conjugar el verbo PERSEVERAR.

Deseamos terminar este proceso que emprendimos juntos, compartiendo un cuento para pensar y erradicar para siempre el “NO PUEDO”.

“Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente:
¿Qué lo mantiene entonces?
¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo confiaba todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío, el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia:

-Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.

Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.

La estaca era ciertamente muy fuerte para él-

Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también el otro y al que le seguía...

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree –pobre- que NO PUEDE.

Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.

Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...”


Bucay, J. (1997). Recuentos para Demián . Ed. Nuevo Extremo



     
       
       
       
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