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- Pedagogía de la Paz, Construir la Convivencia manejando adecuadamente los Conflictos.
Jorgelina I. Amstutz, Elda Mazzarantani, Marta N. Paillet., Edit. Fundación Bica Santa Fe, 2004, 213 pp.

 
     
 

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CAPÍTULO VII
  EL AULA PACÍFICA
INTRODUCCIÓN
    Una Pedagogía de la Paz se consolida a través de varios pasos. Uno fundamental es que convirtamos las aulas de todos los días en AULAS PACIFICAS, aulas de convivencia armoniosa, de crecimiento compartido, de ejercicio democrático, en donde aprendamos a ser verdaderamente humanos.

Son múltiples los elementos a través de los cuales vamos a construir un aula pacífica:
     
La construcción de la convivencia armoniosa
La creación de aulas como espacios cuna.
El manejo adecuado de conflictos.
   
Las aulas hasta ahora han sido espacios determinados por paredes y techos donde procuramos llevar adelante procesos de aprendizaje. ¿Es el espacio creado en las aulas en verdad, apto para CONTENER procesos de aprendizaje? Nosotros creemos que es necesario construir aulas que funcionen como espacios cuna.
   
La cuna es el espacio en donde un ser humano soporta una increíble aceleración de cambios sucesivos y los puede soportar bien, porque es dentro de una cuna donde le ocurren. En la cuna somos mimados, reconocidos y valorizados y, frente a nuestros errores, no se nos critica ni juzga ni condena. Somos ayudados a reparar inmediatamente cualquier inconveniente y a seguir adelante, como si nada hubiera pasado.
   
Crear en el aula un espacio cuna es enseñar a valorizar el error, cooperar, trabajar en grupo, aceptar como valiosas las diferencias, excluir la crítica a las personas y en cambio evaluar sus actitudes. Es salir de toda violencia explicita o implícita y reconocer al otro como “legítimo otro”.

El aula pacífica va a quedar instalada dentro del espacio cuna cuando resolvamos adecuadamente los conflictos y utilicemos todos los recursos que en este curso hemos obtenido.

Construir un aula pacífica es totalmente factible para los docentes, ya que todos sus contenidos de una manera u otra están incluidos en los contenidos curriculares de la formación educativa en todos los niveles.

  1. PRINCIPIOS DEL AULA PACIFICA
   
¿Cómo hacer para convertir el aula en un espacio sano para crecer?

El aula pacífica se caracteriza por una metodología democrática en el aprendizaje y la enseñanza de contenidos escolares que instala los siguientes principios:
     
La cooperación a través de la participación en proyectos conjuntos y trabajos grupales.

La comunicación multidireccional, posibilitando escuchar y a la vez hablar y expresarse

La diversidad como fuente de enriquecimiento, abundancia y complementariedad.

La expresión de las emociones: posibilidad de expresar los sentimientos, hablar de los que nos pasa, escuchar y comprender lo que el otro siente, conocernos y conocer al otro.

La autoridad democrática del docente.

La resolución de conflictos a través de métodos no adversariales.

El espacio cuna como espacio psíquico contenedor.

  2. LOS AFECTOS EN EL AULA
   
Nos parece fundamental rescatar y poner énfasis en algo que está bastante olvidado en la mayoría de nuestras aulas porque no es eje de preocupación de la escuela y es el aspecto emocional. Si analizáramos tal vez un proyecto institucional, es probable (casi seguro) que aparece como objetivo la educación integral: intelectual, física y socio-afectiva. Sin embargo, si analizáramos los contenidos escolares veríamos que el aspecto afectivo no se incluye. Las emociones no son objeto de aprendizaje, por lo tanto no aparecen como necesarias de ser trabajadas. Con suerte, aparece como importante la creación de un clima cómodo, placentero, cariñoso, con humor, como óptimo para favorecer el aprendizaje escolar.

Ocuparse de este aspecto en el aula, desde el nivel inicial hasta la escuela secundaria, no es habitual en las prácticas docentes, porque no estamos educados en las emociones, somos analfabetos en este aspecto y, por lo tanto, no lo dimensionamos como desafío a ser abordado (incompetencia inconsciente), ni estamos consecuentemente preparados para trabajarlo. De allí que nuestra propuesta de convivencia pacífica en el aula, necesariamente vaya unida a la alfabetización emocional desde el nivel inicial.



Trabajar el aspecto afectivo en el aula implica:
     
1. Conocer los propios sentimientos, saber lo que sentimos ante cada pequeña situación que aparece, reconocer nuestras emociones. El aula debe convertirse en un espacio en el que sea posible expresar lo que sentimos.

2
. Experimentar empatía: saber lo que los otros sienten. Reconocer las emociones de los otros y respetarlas. Ser consciente de lo que mi actitud provoca en el otro. Escuchar lo que le pasa a otro.

3
. Descubrir la conexión entre sentimiento, suceso y conducta. Analizar las causas posibles que están detrás de lo que vemos. Volvemos a algo sobre lo que estuvimos insistiendo: abrir el espacio para comunicarme y hablar de lo que me pasa. Esta posibilidad de apostar a la palabra disminuye el nivel de ansiedad y favorece un clima menos violento.

4.
Conocer el efecto de lo que hacemos sobre los otros.

5. Reparar el daño emocional. Si está abierto el espacio de poder hablar de las emociones, existe la posibilidad de recomponer y sanar las relaciones y ejercitar esa capacidad tan humana que es la de perdonar.

6.
Contenernos en espacios adecuados para crecer. Sólo es posible crecer dentro de espacios en los que equivocarse y sufrir está permitido como algo natural de la vida, comprendido y contenido. Lugares que tengan el efecto de una cuna son imprescindibles en las sociedades sometidas al cambio acelerado y nuestra escuela está sometida a esto.
   
La escuela continúa siendo en estos momentos el único espacio público al que acuden todos sus miembros y que puede brindar durante largo tiempo un efecto reparador de cuna, en el que las relaciones con los otros nos permiten crecer sanos.

Si los métodos usados hasta ahora no han dado resultado para bajar el índice de agresividad y de violencia en las escuelas, no hay duda que tendremos que revisar nuestras actitudes, nuestros marcos teóricos, los factores endógenos de la institución escolar y pensar qué otro modelo alternativo puede neutralizar el impacto fuerte del cambio acelerado. Es decir, pensar lo que podemos hacer desde el lugar en el que estamos.

Convengamos que la tarea es de cada uno, aquí y ahora, no más allá de lo posible, sino desafíos que están al alcance del docente, desde cada aula y desde cada grupo y a partir de sus características propias. Cuando intentamos formas no violentas de trabajo en el aula y no nos dan resultados inmediatos, nos volvemos atrás, al refugio del modelo con el que aprendimos y no damos tiempo para que la adaptación al nuevo modelo vincular o alternativo prenda.

Es clave tener presente que esto no es un intento mágico que resuelve la situación a corto plazo; cambiar modos de percepción, darse cuenta de otras alternativas, va mucho más allá de lo intelectual. Implica trabajar desde uno mismo para modificar historias, conductas personales, modelos internalizados, para modelar actitudes con una nueva mirada, para apuntar a objetivos más humanos...
   

TRANSFORMARSE EXIGE TIEMPO... SI NO NOS TRANSFORMAMOS, TAMPOCO PODEMOS TRANSFORMAR...

ES TAREA MARAVILLOSA DE LARGO ALIENTO EN LA QUE NO TIENE CABIDA LA DESESPERANZA, PERO SÍ LA FUERZA QUE DA EL COMPROMISO DE TRABAJAR POR LO HUMANO...

     
  3. CONVIVENCIA PACIFICA
   
Desde el inicio de este libro hemos trabajado con un hilo conductor que a esta altura nos permite ir integrando y haciendo converger contenidos, propuestas, enfoques.

Pensar en la construcción de la convivencia pacífica como factor facilitador del aprendizaje escolar y humano, implica:
     
Trabajar desde las cotidianeidad de las prácticas pedagógicas, el respeto a la diversidad de percepciones, de historias y de entornos o contextos.

Posibilidad de pensar diferente.

Derecho a ser respetados en la univocidad.

Oportunidad de cooperar complementándose a partir de la diversidad.
   
La cooperación es posible en ambientes democráticos en los que hay espacios para la participación y la comunicación.

Comunicarse con el otro significa:
     
Escuchar, comprender y expresarse usando distintos lenguajes (para expresar y escuchar hace falta conocerse, discernir lo que se siente y expresar los propios sentimientos y emociones)

Reconocer las emociones propias y de los otros y el efecto de sus interacciones.

Ser capaz de reparar el daño ocasionado (poder equivocarse y contar con la oportunidad de rectificar como posibilidad de crecimiento).

Experimentar el ser perdonado y perdonar.

Sentirse digno de amor, capaz y valioso, porque se es querido y respetado y porque se quiere y respeta a sí mismo, todo lo cual constituye una base de confianza en las propias posibilidades.

El humor, el optimismo como elemento disipador de pesares y potenciador de la creatividad, de la disposición para proponer y consensuar.
   
Todo esto constituye el ambiente que hace posible mitigar el dolor, reducir la tensión, neutralizar el malestar, desplegar las propias fuerzas para concretar actividades que permiten hacer sentir el placer de la enseñanza-aprendizaje y de la continuidad de ese proceso a través de toda la vida humana.

Vale aclarar que no todas las situaciones conflictivas y las conductas disruptivas o agresivas pueden ser resueltas en la escuela. Pero es importante tener en cuenta que las últimas investigaciones en el tema han demostrado que sólo un 5% de todos los problemas que presentan los alumnos en la escuela deben ser derivados a especialistas.
   

Entonces: ¿Vale o no, la pena trabajar desde otro lugar?


     
   


REPRESENTACIÓN SISTÉMICA de los elementos del
proyecto de AULA PACÍFICA

   

   
  4. LA ESCUELA DE HOY Y LA CONSTRUCCIÓN DEL AULA PACÍFICA
   
Es probable que junto a la tremenda responsabilidad que tiene el docente, esta propuesta de trabajar desde el Paradigma transformativo de la Mediación Educativa (modos de resolver pacíficamente los conflictos y construir la paz) se piense que es algo más que se le suma a su ya cargada agenda de trabajo.

Contrariamente no se trata de sumar a su agenda:
     
1. Para aprender los contenidos curriculares de cualquier área necesariamente debemos relacionarnos con los otros, ya que el aprendizaje es un hecho social. Las relaciones vinculares interrumpen o favorecen este proceso de aprender. Por lo tanto, los contenidos de la Resolución Adecuada de Conflictos (RAC) son parte inherente del proceso de enseñar y de aprender.

2. Todos los días los docentes dedicamos tiempo para resolver cuestiones conflictivas. Cada uno lo hace con un método personal en el que se constituye juez o mediador de la solución. Si es juez, es el adulto quien decide la solución y las partes involucradas en el conflicto la acatan. En este caso es un ejercicio de la autoridad y poder que le confiere su rol. Los conflictos siempre roban tiempo: ¿por qué no resolverlo con otro método en el que el docente pase de juez a mediador, facilitando que las partes encuentren la solución que más le convenga a ambas? Cuando los alumnos aprenden a resolver sus conflictos por sí mismos, al docente le quedará más tiempo para trabajar contenidos escolares.

3. El aprendizaje es un hecho cognitivo, social, emocional y afectivo. Del éxito o fracaso con que resolvamos las cuestiones de aprendizaje, será el concepto que construyamos de nosotros mismos. Esta imagen acerca de nosotros mismos se elabora en la interrelación con los otros y abarca aspectos corporales, sicológicos, sociales y morales. A este autoconcepto - representación e imagen de uno mismo- le atribuimos juicios de valor positivo o negativo, es decir nos queremos como nos vemos o no nos queremos: estamos en el terreno de la autoestima. La alta autoestima por sí misma no garantiza el éxito, pero ayuda a abordar las situaciones problemáticas con confianza y seguridad, lo que permite un rendimiento escolar más alto.
   
Estas razones nos hacen inferir que trabajar los contenidos de la mediación en la escuela no es nada ajeno a los propios objetivos y contenidos de la educación en todos sus niveles.

Aportes de la RAC al currículo escolar

El uso de las técnicas de la RAC:
     
Mejora la comunicación entre pares y con docentes, mejora el clima del aula y posibilita aplicarlos en todos los ámbitos de la vida.

Reduce la violencia, la tensión, la agresividad.

Revaloriza a la persona como capaz para resolver sus propias cuestiones elevando la autoestima.

Se apoya en una concepción constructivista del aprendizaje, dado que se otorga a las partes la posibilidad de construir las alternativas de solución a la conflictividad en las interrelaciones.
   
Inserción de los contenidos de la RAC en el aula

La inserción de los contenidos de un programa de resolución de conflictos en el aula pasa por su incorporación en los aspectos:

Procedimentales
     
Las habilidades de expresión y de comunicación, utilizando códigos lingüísticos y paralingüísticos.
El pensamiento lógico, reflexivo, crítico y creativo.
La resolución de problemas.
El trabajo cooperativo.
   
Actitudinales
     
Responsabilidad, práctica y defensa de los valores que rigen la convivencia democrática.
Autoestima, confianza, seguridad.
Respeto y tolerancia hacia las posibilidades y limitaciones de los demás; en fin, hacia las diferencias de los otros.
Disposición para el diálogo y la resolución pacífica de conflictos. Valoración, defensa y respeto por el trabajo cooperativo.
   
Conceptuales
     
Teoría del conflicto. Concepto. Clases. Ciclo de vida. Escalada y desescalada. Posiciones. Intereses. Estrategias de abordaje.
La comunicación como proceso. Axiomas. Códigos lingüísticos y paralingüísticos. La escucha activa.
Resolución pacífica de conflictos: Hablar hasta entenderse. Mediación y negociación.
   
Los contenidos procedimentales y actitudinales forman parte de las relaciones que se establecen en todo el proceso de enseñazaaprendizaje y en las relaciones interpersonales, por lo cual constituyen ejes transversales a todas las áreas y niveles del sistema educativo. Los contenidos conceptuales tal vez puedan ser sistematizados y trabajados en algún área en particular -como las de Formación Ética y Ciudadana, Formación Moral y Cívica, Educación para el Trabajo, entre otras- que suele aparecer en los programas de estudios de distintos países con esos u otros nombres similares. Estas cuestiones no son excluyentes de otros espacios curriculares y quedan supeditadas a las decisiones institucionales.


En síntesis:
   
Transversalidad
metodológica

Transversalidad
temática
• Trabajo cooperativo
• Resolución de situaciones problemáticas
• Valores democráticos
• Pensamiento lógico, reflexivo, crítico, creativo
• Estrategias comunicacionales
   
Acompañando a este abordaje de la enseñanza, la evaluación debe ser una práctica comprensiva, democrática, participativa, multidireccional, en la que haya lugar para la autoevaluación personal y grupal.

Algunas estrategias para trabajar contenidos de la RAC en el aula.

1. A partir del nivel inicial (preescolar y escolar):
     
Dramatización
Presentación de modelos
Discusión de dilemas morales
Argumentación
Análisis de casos en video, imágenes, relatos o reales.
Juegos
Diálogos. Asamblea de aula
Ronda grupal
Ejercicios de mensajes en primera persona.
Ejercicios para trabajar emociones y expresar emociones.
   
2. A partir de la Educación General Básica (se incluyen las del nivel anterior)
     
Consejo de grado
Cuerpo de delegados
Asambleas por ciclos
   
3. A partir del tercer ciclo (se incluyen las de los niveles anteriores)
     
Controversia académica.
     
     
       
       
       

 

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