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- Pedagogía de la Paz, Construir la Convivencia manejando adecuadamente los Conflictos.
Jorgelina I. Amstutz, Elda Mazzarantani, Marta N. Paillet., Edit. Fundación Bica Santa Fe, 2004, 213 pp.

 
     
 

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CAPÍTULO V
  FORMAS Y MODALIDADES DE MEDIACIÓN EDUCATIVA
INTRODUCCIÓN
   
La comunidad educativa necesita información acerca de un orden mundial que la involucra necesariamente. La salida a la comunidad de la institución educativa, el educar para la realidad, está como nunca más vigente. El sistema educativo contempla además de la salida laboral, la formación en los valores y su incorporación en los contenidos actitudinales y en el quehacer cotidiano del docente, como enseñanza sistemática y evaluable. Hablamos de valores como reguladores de la conducta.

Esta es época de preguntas y debe ser época de respuestas. La inercia, la censura y la supresión no es propia del educador. A los docentes corresponde enseñar a caminar rápido, sin permitir la avalancha que avasalla, optando por la lentitud para los momentos en que el hombre disfruta el ocio creador, donde descubre al otro como legítimo igual y desde donde le resulta más fácil también apoyar y alentar, pues comprende que cuando hay un cambio se generan resistencias y miedos que precisan ser evaluados y mitigados para seguir adelante.

A esta altura vemos que es inherente a la tarea del docente la responsabilidad, las obligaciones y dar respuesta a las exigencias; ahora bien, para ello ¿se han brindado al docente los recursos? Hay un viejo dicho según el cual “nadie puede dar lo que no tiene”; por eso, en esta hora los docentes
demandan:
     
Instrumentos para el cambio.
Ser contenidos en las propias transiciones para poder contener.
Entrenamiento en transformación y autotransformación para promover transformaciones en el proceso del EDUCERE que significa “sacar de adentro” y eso es educar.
Herramientas para el manejo adecuado del conflicto tanto en el aula como en la comunidad educativa
   
En esta sección vamos a ver a la MEDIACIÓN EDUCATIVA como el gran instrumento que nos va a permitir la resolución no adversarial, no violenta de los conflictos educativos.

Como adherimos a la corriente transformadora del movimiento mediador, vamos a trabajar la presencia de ese tercero neutral que llamamos mediador con el firme propósito de preservar la continuidad de las relaciones en el ámbito educativo.

Nos vamos a interiorizar en las modalidades con las que se practica la Mediación Educativa, tanto entre pares como entre estamentos y niveles, y vamos a poder elegir en los conflictos educativos formas internas o externas de mediar.

  1. LA MEDIACIÓN EDUCATIVA
  1. 1. Su historia
   
La Mediación Educativa surge hace 30 años en Estados Unidos como respuesta al odio racial, al choque de culturas y al alto índice de peligrosidad y creciente violencia en las escuelas públicas.

En los años 1960 y 1970, activistas religiosos y pacifistas comenzaron a comprender la importancia de enseñarle a los escolares técnicas y habilidades para resolver conflictos. En esa época, los maestros comenzaron a incorporar esta enseñanza dentro de los planes educativos.

Mientras los educadores desarrollaban los métodos de resolución de conflictos dentro de la currícula escolar, en los barrios, en los centros comunitarios las llevaban a través de todos los EE.UU. Para poder dar respuestas y acceso al sistema de justicia, estos centros ofrecían servicios de mediación para conflictos interpersonales y disputas comunitarias. Los voluntarios fueron entrenados en la resolución no adversarial de disputas y ayudaban a la gente a resolver sus conflictos sin ir a la corte. Pero tanto los mediadores voluntarios como los profesionales, rápidamente comprendieron la importancia de enseñar a los más jóvenes estas técnicas, a través de la educación.

En 1984, alrededor de 50 educadores de EE.UU. y mediadores comunitarios se encontraron para discutir la iniciación de programas de resolución de conflictos en la escuela. Pronto, el programa de Mediación Comunitaria comenzó a instar a las escuelas secundarias y primarias para que inicien a los estudiantes en el aprendizaje de programas de resolución de disputas, implementándose en las escuelas públicas experiencias pilotos de programas escolares para:
     
Entrenamiento a escolares en el manejo de disputas entre pares
Enseñanza de Resolución de Conflictos como parte de la currícula.
Entrenamiento a docentes y demás miembros de la comunidad educativa, en estrategias de Resolución de Conflictos.
   
En Francia, Italia y España se implementaron con éxito programas de Mediación Escolar; en España, además, en la ciudad de Barcelona, se ha llevado a cabo un programa especial de “Mediación entre delincuentes juveniles y sus víctimas” que ha reducido muchísimo el índice de reincidencia.

  1. 2. Corriente Transformadora y Mediación Educativa
   
La mediación es un proceso informal, en que un tercero neutral sin poder para imponer una resolución ayuda a las partes en disputa a alcanzar un arreglo mutuamente aceptable.

Para Bush y Folger, el proceso de mediación contiene un potencial específico de transformación positiva de las personas, promueve el crecimiento moral y ayuda al abordaje de las difíciles circunstancias que se presentan con los conflictos.

La posibilidad de transformación se origina en la capacidad de la mediación para generar dos efectos importantes:
     
EL EMPODERAMIENTO (empowerment): significa el fortalecimiento de las capacidades de las partes para afrontar los problemas de la vida y el aumento de su confianza, su autoestima y el poder de resolver sus conflictos.

EL RECONOCIMIENTO: implica motivar en las partes la aceptación y la empatía respecto de la situación y los problemas del otro, como un “legítimo otro”, un ser humano “igual a mí” pero con una “percepción diferente a la mía” . Una parte resulta empoderada en la mediación cuando:

a) Alcanza a comprender claramente lo que le importa y por qué, lo que realmente desea, quiere y necesita.

b) Visualiza claramente cuáles son sus metas y sus intereses en la situación dada. Por lo tanto, perseguirá las metas que para él son más importantes y merecen consideración.
   
Si una parte aprovecha la oportunidad de la mediación para recomponerse, examinar opciones, reflexionar y decidir acerca de cierto curso de acción, se ha empoderado independientemente de cualquier otro resultado de la mediación.

Una parte otorga
reconocimiento a la otra en la mediación cuando:
     
a) Comprende que, más allá de poseer la fuerza necesaria para resolver su propia situación, posee la capacidad de reflexionar, considerar y reconocer en cierto modo la situación de la otra parte y alienta el deseo real de hacerlo.

b)
Se da cuenta que se siente bastante seguro como para cesar de pensar exclusivamente en su propia situación y concentrarse hasta cierto punto en lo que está viviendo la otra parte.
   
El empoderamiento es un objetivo que puede alcanzarse en todos lo casos; en cambio, el reconocimiento puede obtenerse sólo cuando las partes lo conceden por propia voluntad, ya sea como respuesta a los esfuerzos del mediador o espontáneamente. El reconocimiento se otorga a otro y ayuda a las partes en la práctica del sentirse bien ayudando a otro.

La Mediación transformadora permite a las partes capitalizar los conflictos como oportunidades de crecimiento porque:
     
Brinda la oportunidad de desarrollar y ejercitar la autodeterminación y la confianza en las propias fuerzas.

Permite que las partes, al estar en un mismo espacio propiciador, aunque sostengan un punto de vista opuesto, tengan cada una la oportunidad de conocer las perspectivas ajenas y les concede la oportunidad de sentir y expresar cierto grado de comprensión y preocupación por un semejante.

Proporciona a las personas la ocasión de mostrar y desarrollar el respeto y consideración mutuos.
   
La meta de la transformación es promover el crecimiento moral, en procura de la responsabilidad y la solidaridad. Este es el objetivo más importante de la mediación. En la escuela, esta perspectiva transformadora es la meta misma de la mediación educativa, pues nos permite alcanzar un mundo pacífico y armonioso. La transformación implica cambiar las situaciones, las personas y por lo tanto a la sociedad en su conjunto.

En la mediación educativa se motiva a los integrantes de la comunidad educativa para que identifiquen, comprendan y analicen la situación de conflicto, buscando respuestas democráticas que permitan soluciones hombro a hombro o ganar-ganar que satisfagan e integren las necesidades de todos, favoreciendo el que las partes sean dueñas de las soluciones.


El enfoque transformador en la mediación educativa busca:
     
Generar más confianza, más conciencia, mayor habilidad y efectividad en las situaciones del colegio, el hogar y el grupo de pares.
Aclarar opciones y señalar cuestiones decisivas, alentar a las partes a reflexionar y deliberar con total conocimiento de sus opciones, metas y posibilidades reales. Las metas y las opciones de las partes reciben el trato que corresponde a cuestiones fundamentales en todos los planos de la decisión.
Evitar formular propuestas en términos de arreglo. En cambio, se alienta a las partes a definir los problemas y hallar sus propias soluciones, reconociendo a la otra parte como sujeto de derecho con sentimientos, necesidades, etc.
Reafirmar los vínculos de solidaridad y pertenencia de las partes al sentirse cada cual segura, revalorizada, con derechos en la comunidad educativa.
   
La mediación educativa transformadora es exitosa:
     


Si las partes toman conciencia de la oportunidad de reconocimiento y empoderamiento que se les presenta durante la mediación.

Si ayuda a las partes a:

tener claras las metas, opciones y recursos;
adoptar decisiones informadas, reflexivas y libres;
otorgar reconocimiento cuando su decisión se manifestaba en ese sentido.


  2. FORMAS Y MODALIDADES DE MEDIACIÓN EDUCATIVA
   
El ámbito educativo donde se establece la práctica de la Mediación Educativa, marca sus características y hasta su nombre.

En los ámbitos terciarios y universitarios, la Mediación toma el nombre de Mediación Educativa y su énfasis está puesto en el manejo adecuado del conflicto para promover actividades concertadas. El consenso se busca desde el diseño de las carreras de grado y post grado y requiere participación activa de las redes entre universidades, carreras y una clara política educativa de democratización, participación y diálogo.

Cuando la mediación se refiere a los niveles de
Educación General Básica (EGB) y Polimodal, se ha dado en llamar Mediación Escolar y su propósito fundamental es el desarrollo de habilidades y aptitudes de respeto, tolerancia, diálogo, solidaridad y participación tanto de los educandos como de los docentes, además de una organización y cultura institucional coherente con la mediación.

  2. 1. Formas de implementación de la Mediación
   
De acuerdo a las experiencias en el mundo y en la Argentina, la Mediación Educativa se ha implementado de tres formas:

I) Forma Interna:

Se lleva a cabo dentro de cada institución educativa con mediadores internos, de manera tal que cada escuela o instituto forme sus propios alumnos y docentes mediadores para la resolución de conflictos o disputas entre pares.

La formación de los mediadores internos se orienta al adiestramiento de:
     
a) Estudiantes, que pueden ser entrenados por sus propios docentes o por un equipo externo.
b) Docentes, cuya formación en un comienzo la realiza un equipo externo.
   
Para lograr buenos resultados en Mediación Educativa y en la formación de mediadores debe involucrarse a toda la comunidad educativa. Hay también proyectos institucionales, que incluyen en la currícula de los institutos de formación docente, el seminario de Mediación Educativa.

También Mediadores Institucionales, especialmente formados, se ocupan de la Mediación Educativa, intersectorial o multigrupal.


II) Forma Externa:

La mediación de conflictos y disputas escolares la realizan mediadores profesionales no pertenecientes a la institución educativa, sino a centros privados de Mediación. Estos mediadores intervienen en los conflictos y disputas surgidos entre: Docente-Docente, Docente-Directivo, Docentes-Padres, Estudiantes-Docentes, Estudiantes-Directivos, Estudiante-Estudiante. Para mediar en conflictos y disputas en las que estuvieren involucrados alumnos, el mediador debe tener una formación especial.

En algunos países, la Mediación Educativa externa es realizada por el Defensor del Pueblo.

III) Forma Semi-Externa:

La institución educativa forma su plantel propio e institucional con formadores externos e internos de alumnos y docentes mediadores y además conforma con ellos un Centro de Mediación abierto para asistir como mediadores a otros establecimientos educativos, cuando lo requieran, transformándose así en Mediadores Educativos Itinerantes.

  2. 2. Modalidades de Mediación Educativa:
   


• Mediación entre Pares:

La mediación entre pares supone un proceso por el cual los alumnos mediadores intervienen para ayudar a la resolución de conflictos entre dos o más compañeros. El mediador propicia y facilita el surgimiento de propuestas que los mismos contendientes aportan para la solución del conflicto; evita confrontaciones violentas y situaciones que puedan requerir de una decisión externa que determine que uno gane y otro pierda. En el procedimiento de mediación ambos ganan, ya que se les brinda por igual la oportunidad de hablar, de escuchar, ser escuchados, de proponer ideas para encontrar la solución del problema.

La mediación no evita ni tapa conflictos: brinda la oportunidad de resolverlos partiendo fundamentalmente de la comunicación eficaz, la aceptación del otro y el ejercicio del acto de hablar hasta entenderse. Se basa en razonamientos que facilitan el crecimiento personal, brindando un tratamiento más racional y por lo tanto más humano a las situaciones del conflicto.

Finalmente es, tanto para los se desempeñan como mediadores como para los que acuden a la mediación para resolver sus problemas, una oportunidad de crecimiento personal relacionado con la experiencia de ser escuchado, revalorizado por otro al que también escuchan, reconocen y revalorizan, con la ayuda de un par que solidariamente se presta para intervenir.


Enseñanza en el aula:

Muchos de los programas de mediación entre iguales incluyen la enseñanza de los conceptos y habilidades básicas de la resolución de conflictos a todos los educandos, incorporando estas enseñanzas en la docencia de las clases (Metis Associates Inc., 1990; Carter, 1991). Este enfoque tiene la ventaja de educar a toda la comunidad escolar y, a la vez, establece un alto grado de aceptación y apoyo al programa. De este modo, los sujetos elegidos como mediadores sólo necesitan, adicionalmente, el entrenamiento específico en el proceso de mediación.

Este tipo de programas supone la implementación de currículos específicos dirigidos a enseñar resolución de conflictos en el aula. En este caso ocurre lo que con el desarrollo de cualquier currículo nuevo. Aquellos que han desarrollado currículos reconocen que es un proceso complejo que requiere una planificación cuidadosa.

Los programas de enseñanza en el aula de resolución de conflictos pueden llevar a muchos educadores deseosos de introducir reformas y de mejorar las habilidades de sus estudiantes, a la aplicación un tanto rápida e improvisada de estos programas. En un período en el cual la construcción de unas relaciones más pacíficas está en la conciencia de un gran número de personas, podemos caer en la tentación de desarrollar currículos faltos de profundidad y estructura. Para evitarlo (Levi, 1989), estos programas de resolución de conflictos en el aula deben considerar su finalidad, audiencia y resultados.

Antes de diseñar el programa, deberíamos hacernos estas preguntas:

     
a) ¿Cuáles son los propósitos educativos que perseguimos?
b) ¿Cuáles son las experiencias educativas que debemos ofrecer para alcanzar dichos resultados?
c) ¿Cómo debemos organizar estas experiencias educativas?
d) ¿Cómo determinar si los propósitos han sido alcanzados?
   
Estos programas de mediación entre compañeros, constituyen una de las modalidades de resolución de conflictos que más se han extendido, se les ha dado mayor atención, publicidad y sobre los que hay más información. El proceso en este tipo de programas pasa por la selección que hacen los compañeros o los responsables del programa de un grupo entre el colectivo de estudiantes, para ser entrenados en los conceptos básicos de la resolución de conflictos. Se les enseñan los procedimientos habituales de mediación y se les asigna la tarea de resolver los conflictos que ocurren en los patios, pasillos, etc. Otra opción es que los mediadores voluntariamente asuman ese compromiso.

Recomendaciones para la mediación entre pares de alumnos:
     
Los programas han de contemplar el contexto y características de las personas involucradas, por lo cual es importante tener en cuenta el nivel socioeconómico y el medio de los alumnos.

Aunque los niños difieren de los adultos respecto de la percepción del conflicto, no son actores sociales inocentes. Los chicos utilizan el conflicto para producir organizaciones sociales, crear alineamientos políticos y negociar sus intereses. La literatura científica demuestra que, según su edad y desarrollo cognitivo, los chicos operan con diferentes niveles de competencia con relación al conflicto.

La aproximación al manejo de conflicto puede orientarse en los diferentes grados. Modelos simples de mediación pueden tener éxito si los participantes conciben soluciones integradoras. Algunos programas de mediación empiezan en el Kindergarten, pero la mayoría de los niños de esta edad no son capaces de lograr orientaciones colaborativas, por lo cual, una forma de aproximación alternativa puede ser la de introducción de las habilidades básicas de entrenamiento en el nivel primario: escucha activa, pensamiento crítico, comunicación y habilidades del pensamiento, quedando para los grados superiores el entrenamiento para actuar como mediadores entre pares.

Otro punto que resulta relevante de considerar es el condicionamiento que induce el contexto social (comportamientos condicionados por el medio). El conflicto es un evento comunicacional en el cual están incrustadas las reglas de interacción cultural. Estas reglas determinan qué clases de eventos son conflictivos y cómo la relación entre los disputantes altera las estrategias y las tácticas del conflicto. La clase social puede afectar el comportamiento de los chicos. Los chicos de clases más pobres suelen pelear más, pues sus matrices vinculares suelen ser más violentas por la misma exclusión social.

Los chicos tienen conflictos por diferentes razones, generalmente cuando perciben una infracción de alguna regla que utilizan para juzgar la conducta propia y de los otros. Los chicos adoptan una actitud constructiva del conflicto cuando éste involucra a su mejor amigo. Las reglas están determinadas culturalmente y la cultura de los niños y adolescentes es básica en sus conductas y comportamientos frente al conflicto. Por cultura queremos significar, en un sentido amplio, identidad de grupo, que incluye cuestiones raciales, religiosas, clase de influencia, de género, etc.

También las diferencias de género son muy importantes respecto del uso de la violencia y la utilización de tácticas pesadas de persuasión. Las mujeres evitan los conflictos, tienen más en cuenta la perspectiva de los otros y utilizan mayor variedad de técnicas de resolución de conflictos que los varones.

   

 

• Mediación por parte de Adultos:

Quizás es la forma más sencilla de aplicar. Consiste en entrenar al personal escolar, incluyendo directores, profesores, ayudantes y el resto del personal a mediar en los conflictos de los estudiantes. Como mediadores, los adultos asesoran a los estudiantes en el proceso de examinar las percepciones y sentimientos que cada una de las partes tienen del problema, así como en la búsqueda de las posibles soluciones, y en la adopción de las soluciones que parezcan satisfacer mejor las necesidades de las partes. (Carter, 1992).

 


Ref: “LA MEDIACIÓN ESCOLAR”, de Silvia Iungman, Edit. Lugar, Año 1996. Pág. 20-21.

  3. PRÁCTICA DE LA MEDIACIÓN EDUCATIVA
  3. 1. Consideraciones generales
   
Será de utilidad centrarnos en algunas consideraciones concernientes a la práctica de la mediación en el contexto escolar.

La mediación propicia el acercamiento de las partes para hacer posible que se escuchen, aportando mayor objetividad y reubicando el conflicto respecto de la concepción que cada uno tenía antes de comenzar dicho proceso. Asimismo, coloca a dichas partes como protagonistas y responsables de alcanzar la mejor solución posible al problema que las distancia. De no llegarse a una solución, el intento permitió a cada una de las partes tener una idea más acabada de cuáles son las necesidades propias y del otro, así como cuál es la raíz del problema.

La mediación se enmarca dentro de las llamadas técnicas de Resolución de Conflictos, que incluyen además a la negociación, el arbitraje y otras; y dentro, del ámbito escolar, las dramatizaciones, el juego de roles, las asambleas grupales, la inversión de roles, etc. En realidad, todas estas estrategias dan cuenta de un interés por detectar, analizar, interpretar y resolver de forma pacífica situaciones conflictivas que se generan en la convivencia.

La historia de nuestras prácticas de la enseñanza está caracterizada por la incorporación de términos y conceptos que provienen de otros campos disciplinares o quehaceres profesionales. La adopción acrítica de dichos instrumentos y técnicas de forma descontextualizada las desnaturaliza y empobrece, de allí el énfasis en la tarea de contextualizarlas coherentemente para que no pierdan su riqueza. Un instrumento con estas características no se “importa”, se construye paulatinamente partiendo de vivenciar la posibilidad de establecer un sistema de convivencia que dé una nueva mirada a los recursos que se incorporan en la institución para la resolución de los conflictos.

La escuela presenta características que le son propias. En ella existen contratos implícitos y explícitos que regulan las relaciones entre los integrantes. Una de sus características es que dicha organización se basa en las diferencias y en las jerarquías (Schvarstein, 1996). Existe un escalafón que ordena y rige las acciones de sus integrantes. En este mismo sentido, la mediación delega en los integrantes de un mismo nivel jerárquico la posibilidad de resolver conflictos internos. Vivimos en una sociedad abrumada por el exceso de normas, por la rigidez de ritualismos procesales y por la solución impuesta y coactiva de los conflictos. La escuela reproduce estas características a través de mecanismos verticalistas y burocráticos que inhiben la comunicación fluida entre sus miembros. Por ello, cada institución puede construir marcos valorativos claros, previos a la aparición de los problemas puntuales y hacer de la comunicación, la participación y el consenso en la toma de decisiones una prioridad en todas las instancias. Frente a cada caso o situación particular se requiere de tiempo para conocer y analizar.

  3. 2. Ventajas
   
La realidad actual presenta aspectos nuevos y sorprendentes y la mediación genera expectativas como instrumento para resolver a través de ella algunas de las complicaciones generadas por esta nueva realidad, más poblada, culturalmente cambiante, deshumanizada e individualista. Y es en este contexto que el ámbito escolar resulta el lugar apropiado para la introducción de la mediación como elemento de intervención y cambio para su incorporación y su aprendizaje, educando en los valores y las actitudes que promueve la mediación: la solidaridad, el compromiso, la cooperación, el respeto, la creatividad, la perseverancia, la paciencia la confidencia, el diálogo.

Existen algunos pensadores vinculados a la mediación que opinan que su implementación puede ser el origen de algunas transformaciones en la cultura. La legalidad que rige a los grupos sociales es heterónoma y debe ser asumida autónomamente. El gran cambio que traería la mediación, si se instituyera como práctica habitual, sería la de la instauración de una legalidad consensuada.

Aunque la técnica en sí misma no dé respuesta a todo y, sabiendo que debe ser cuidadosamente contextualizada, sirve como una gran justificación para ahondar en el conocimiento del mundo emocional de los protagonistas del ámbito escolar.

  3. 3. Limitaciones
   
La escuela como institución educadora viene arrastrando grandes dificultades para la incorporación de cambios que provienen de la cultura y la ciencia. Por lo tanto, para asumir esta función requerirá de un acompañamiento especializado y de una adecuación importante a los tiempos escolares.

La realidad social en la que vivimos se aleja cada vez más de los valores solidarios y cooperativos; en consecuencia, insistir sobre ellos sin un criterio sostenido coherentemente por todos los protagonistas de la tarea educativa, puede anular por completo el esfuerzo realizado.

Comenzar a pensar en los conflictos a partir de una técnica para su resolución es equivocar sustancialmente el camino. Se puede comenzar por encuadrar y ubicar el contexto del que estemos hablando antes de pensar en sus posibles soluciones; de lo contrario, se corre el riesgo de banalizar un instrumento que puede ser de gran utilidad.

La mediación plantea limitaciones respecto del abordaje de conflictos más profundos.

Si deseamos que se produzca un cambio real y que se obtengan resultados consistentes, la capacitación puntual del personal educativo en este tema no será suficiente. Hará falta la evaluación de los procesos encarados, a cargo de los especialistas en el tema. Si este asesoramiento u orientación se lleva a cabo desde dentro de las mismas instituciones, mejor aún. También hará falta una verdadera convicción institucional para sostener y apoyar los cambios que se generan.


  4. PROGRAMA DE MEDIACIÓN EDUCATIVA
   
La implementación de un programa de mediación educacional es, en estos tiempos, algo innovador. Su puesta en marcha requiere la reflexión de todas las áreas que configuran la vida institucional educativa, desde la administrativa hasta la pedagógica–didáctica.

Los programas alternativos de Resolución de Conflictos aplicables a la educación actualmente se mueven entre:
     
La posibilidad de instalarlos como una alternativa para resolver los conflictos solamente cuando emergen

Considerarlos como una técnica social que puede ser aprendida

Incorporarlos ambiciosa y ampliamente, incluyendo a toda la organización escuela, a todos sus miembros escolares, con la perspectiva de reducir la violencia en todas sus manifestaciones (conscientes o no, intencionales o no) y de construir una cultura pacífica más óptima para la convivencia y, por ende, más estimuladora del aprendizaje.

   
“La mediación construye convivencia y su práctica
en la escuela constituye una forma de prevención
de la violencia en otros ámbitos”.

Ianni y Pérez, 1998
   
Sea cual fuese la forma que adopta, siempre habrá planteos propios de la institución que oscilarán entre uno y otro extremo y que dependerán del estilo de cada unidad educativa. Existe una gran variedad
de programas de mediación educacional, más que un procedimiento unidimensional válido para todos los contextos educativos. Algunos de los más conocidos son:
     
1. Programas que entrenan un grupo seleccionado de estudiantes para mediar disputas escolares en los niveles EGB – Polimodal – Superior.

2. Programas que expanden el concepto y entrenan a todo el alumnado de manera que todos los estudiantes se benefician con las destrezas y prácticas de la mediación.

3. Programas que incluyen la integración de las destrezas o habilidades para la Resolución de Conflictos en el currículum con el objetivo de proveer a todos los estudiantes la oportunidad para desarrollar habilidades para la comunicación y la resolución de problemas (AULA PACÍFICA).

4. Programas en donde se involucra a toda la comunidad educativa como Sistema. Crece el consenso entre los especialistas en mediación educacional sobre la necesidad de que la escuela como un todo cambie, no sólo los estudiantes. Es necesario el compromiso de directivos, docentes y administrativos de escuelas para promover y modelar las destrezas en mediación y así crear una comunidad escolar favorable a estas prácticas (ESCUELA PACIFICA).

5. Programas que han expandido esta perspectiva, al incluir el concepto de “aplicación de valores y procesos democráticos en el aula y en la escuela”, integrando el aprendizaje a estrategias para la toma de decisiones cooperativas a través de toda la comunidad educativa (personal docenteadministrativo de las escuelas y padres o representantes de los educandos) (Smith, 1997).
   
Optar por uno u otro es tarea compleja. Requiere de los miembros de la institución considerar pautas de trabajo, si existe entre ellos la condición primordial del espíritu de cambio y el deseo de transformación en sus relaciones individuales, interpersonales, comunitarias y, por añadidura, en los ámbitos de labor social en los cuales se desempeñan como educadores.
       
       
     
       
       
       

 

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