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- Pedagogía
de la Paz, Construir la Convivencia manejando adecuadamente
los Conflictos.
Jorgelina I. Amstutz, Elda Mazzarantani,
Marta N. Paillet., Edit. Fundación Bica Santa
Fe, 2004, 213 pp.
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TEXTO COMPLETO
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CAPÍTULO
I |
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3. CAMBIO EN LA ESCUELA |
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3. 1. La Escuela como Sistema |
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La escuela es una construcción
social histórica a través de la cual
la sociedad se organiza para satisfacer determinadas
necesidades. Hablamos entonces de la escuela como
Institución. Para cumplir con su propósito
de educar a los miembros de la comunidad, en la
escuela se da una estructura que moldea las interacciones
de sus actores y su funcionamiento, facilitando
u obstaculizando las prácticas pedagógicas
que en ella se producen. Podemos hablar entonces
de la escuela como organización. A su vez,
la institución educativa tiene una finalidad
impuesta por la sociedad a la cual pertenece y recibe
de ella condicionamientos económicos, culturales,
políticos tanto a través de normativas
como de las personas (estudiantes, docentes, padres,
personal, comunidad) que en ella participan. Es,
pues, caja de resonancia de lo que ocurre en la
sociedad. Así, hablamos de la institución
escolar y/o académica (escuelas) como un
subsistema dentro de otro sistema mayor: el Sistema
Educativo y, a su vez, éste dentro de otro
que para hacerlo
breve denominaremos contexto y que no es más
que el sistema formado por la comunidad, población
o la sociedad y el Estado como regulador en sus
ámbitos de acción local, regional,
nacional o internacional.
Hablar de subsistema, sistema, suprasistema y metasistema
es relativo según los puntos que se tomen
como referencia; en el siguiente esquema, a los
sistemas contenidos dentro del que se toma como
referencia se les considera subsistemas; y cuando
éstos son tomados como referencia para ampliar
el campo de estudio a su interior, los tomamos entonces
como sistemas.
La institución escolar y el aula aparecen
como un todo dinámico en permanente interacción
interna y externa. Recibe insumos (entradas al subsistema)
y genera productos (salida del susbsistema), como
se observa en el esquema anterior. La escuela y
el aula aparecen como un sistema social abierto
complejo en permanente interacción con los
sistemas mayores, dentro de los cuales evoluciona.
Cualquier intento de comprenderla en forma fragmentada,
nos aleja de su realidad. A medida que aprendemos
a integrar, comenzamos a percibir la totalidad de
las estructuras en las que operamos y somos capaces
de ver relaciones, fuerzas antes ocultas, haciéndosenos
más fácil trabajar en ellas para modificarlas.
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3. 2. Viejos y nuevos paradigmas
en la educación |
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Se ha repetido por
todos los estudiosos del tema que la Prevención
sólo es posible en una escuela democrática.
¿Son nuestras escuelas democráticas?
Aquí, en las escuelas, cajas de resonancia
de la
comunidad global, nos volvemos a encontrar con la
coexistencia de los dos paradigmas EL TRADICIONAL
(autoritario, dogmático, conductista) y el
PARADIGMA de las nuevas corrientes pedagógicas
adheridas al PARADIGMA DEL CONSENSO que es auténticamente
democrático.
Los docentes somos totalmente conscientes que en
la actualidad coexisten diferentes modelos o paradigmas
educativos que podríamos ubicarlos como las
oscilaciones del péndulo: en un extremo EL
PARADIGMA TRADICIONAL y en el otro EL PARADIGMA
DE LAS NUEVAS CORRIENTES PEDAGÓGICAS. Entre
ambos se suceden una serie de matices, de puntos
de contactos, de discrepancias, de yuxtaposiciones,
de confusiones, ya que el mismo proceso del cambio
exige tiempos diferentes, recurrencias, avances,
retrocesos, certezas e incertidumbres.
Simplemente, a modo de traer al presente algunas
cuestiones puntuales de enfoques tradicionales y
renovadores, presentamos gráficos y viñetas
para reconocernos dónde estamos posicionados
y hacia dónde nos dirigimos.
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PARADIGMA
TRADICIONAL |
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Tomados del libro “El
orador como Mediador” de Julio A. Bullaude,
Ma. Eugenia Iniguez y Estela Gómez Pasqualini
- Santiago del Estero 1998
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PARADIGMA
CRÍTICO |
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Tomados del libro “El
orador como Mediador” de Julio A. Bullaude,
Ma. Eugenia Iniguez y Estela Gómez
Pasqualini - Santiago del Estero 1998
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No vamos a reiterar conceptos
más que conocidos por los docentes -al menos
en el actual discurso pedagógico- respecto
a los paradigmas educacionales que coexisten en
nuestras prácticas.
Quisimos presentarlos a través de gráficos
y viñetas, porque estimamos que ellos sintetizan
de una manera contundente los principios que sustentan
un paradigma tradicional y uno renovador
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Ejercicios de Reflexión:
Cambios en la educación |
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Le proponemos:
a) Leer y decodificar los mismos con estas preguntas
orientadoras:
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1. ¿Cuál es el propósito
que guía las acciones pedagógicas
en cada uno de ellos?
2. ¿En qué aspectos se pone el
énfasis?
3. ¿Cuál es la concepción
de educando que sustenta cada paradigma?
4. Consecuentemente: ¿Cuál es
la concepción de docente en la que se
asienta la acción de enseñar?
5. ¿Cómo definiría la enseñanza
en uno y otro?
6. ¿Qué valores implícitos,
a modo de currículum oculto, se aprenden
en cada uno?
7. ¿Cómo es concebido en cada
uno el contenido escolar?
8. ¿A cuál tiende Ud. (al menos
en teoría)?
9. ¿Qué pasa en su hacer como
docente? ¿Puede llevar a la práctica
lo que declara en la teoría?
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b) Escribir sus respuestas.
c) Reconocer qué supuestos pedagógicos
corresponden a un enfoque de la educación
tradicional y cuáles a un enfoque de las
nuevas corrientes pedagógicas.
Tache la sigla que no corresponde (ET: Enfoque Tradicional;
ENCP: Enfoque Nuevas Corrientes Pedagógicas)
Supuestos pedagógicos
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El docente transmite conocimientos
elaborados por él. Se profundiza la diferencia
entre el “status” del profesor y
el del estudiante. (ET
-- ENCP)
El error es una instancia
de aprendizaje: se vuelve sobre él para
transformarlo y superarlo. (ET
-- ENCP)
Se enseña estimulando
la comprensión y reflexión sobre
la realidad. La pregunta adquiere un lugar privilegiado.
(ET -- ENCP)
Se valora más la
repetición que la elaboración
personal del estudiante (ET
-- ENCP)
Se descalifica la argumentación
personal que difiere del punto de vista del
docente. (ET --
ENCP)
El buen estudiante es
el que escucha, obedece y repite. (ET
-- ENCP)
Los puntos de vista diferentes
nos enriquecen.
(ET -- ENCP)
La sanción es la
clave para eliminar la conducta indeseable.
(ET -- ENCP)
Los problemas se atienden,
se dialogan y se buscan conjuntamente soluciones
(ET -- ENCP)
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d) Reflexionar ¿cuáles
de los supuestos pedagógicos anteriores reflejan
más acertadamente el “hacer”
de la institución educativa en la cual Ud.
Trabaja? (puede agregar observaciones propias)
e) Pensar en “frases” u “oraciones”
que habitualmente utiliza inconscientemente en el
aula a modo de “ordenar/ organizar”
el trabajo escolar y que puede ahora reconocer como
contraproducentes para
instalar un clima de convivencia democrática.
f) ¿Puede reconocer en cuál paradigma
se asienta su desempeño docente, o al menos
cuál predomina en su actividad? |
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(Si no puede realizar el ejercicio, revea los
conceptos claves del contenido. Después
intente hacerlo nuevamente)
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3. 3. La democracia
en la escuela |
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La educación es, sin lugar a dudas, un pilar
en la construcción de la convivencia democrática.
La escuela -entendiendo por escuela todas las instituciones
educativas de todos los niveles- forma parte y funciona
como “subsistema” dentro del sistema
mayor que es el Estado = Nación jurídicamente
organizada.
La escuela, por estar dentro de este sistema mayor
que es nuestra organización jurídico-institucional,
está teñida por todos los caracteres
que tiene el Estado argentino. Como todos saben,
nuestro sistema de gobierno es una república
democrática, representativa y federal.
Siendo la escuela argentina un sistema dentro del
Estado Nacional, tiene -al menos formalmente- sus
mismas características. Es decir que la escuela
como institución tiene que ser democrática
y cumplir con los principios republicanos.
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Conviene aquí recordar
los Principios Republicanos:
Gobierno del pueblo
Principio de división e independencia de
los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
Elección de sus funcionarios y empleados
según la idoneidad que tienen para el ejercicio
de sus funciones y cargos.
Difusión pública de los actos de gobierno
Cargos de ejercicio periódico, es decir limitados
en el tiempo. No hay funcionarios vitalicios
Principio de igualdad de todos los habitantes frente
a la ley
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Cuando en una institución se cumple con estos
principios, se previenen conflictos de todo tipo,
se crea un espacio que permite el libre juego de
las libertades individuales y el cumplimiento del
propósito por el cual la institución
fue creada.
La escuela, como hoy la conocemos, tiene como propósito
“educar al soberano”. Es imprescindible
recordar aquí que, en nuestra estructura
jurídico-política, el soberano es
el pueblo. En otros tiempos, nadie pretendía
educar al pueblo, porque estaba muy lejos de ser
considerado “el soberano”. Maquiavelo
escribe su célebre libro “El Príncipe”
porque eran los nobles y no otras personas los que
estaban destinados a gobernar. Es después
de la Revolución Francesa cuando se reconoce
al pueblo el ejercicio del poder. El pueblo, que
está destinado a gobernar y va a tener que
tomar decisiones que van a repercutir en el bien
de la sociedad misma, es el que tiene que ser educado
para que gobierne adecuadamente.
La escuela como hoy la conocemos en nuestro país
y en todos los que tienen aceptada la forma republicana
de gobierno, es el espacio que la comunidad organizada
ha establecido para preparar a sus niños
y jóvenes en el ejercicio de un modo de vida
democrático y en el profundo respeto de los
principios de la república.
Este es el más profundo propósito
de la escuela en los regímenes democráticos.
La escuela y los principios
republicanos Desde
Montesquieu en adelante sabemos que hay tres grandes
funciones en el ejercicio del gobierno de una nación
o de cualquier institución. Éstas
son: la función legislativa, la función
ejecutiva y la función judicial.
Para que una institución sea auténticamente
democrática y republicana estas tres funciones
deben ser ejercidas por personas distintas, para
garantizar su independencia. Nadie debe tener “la
suma del poder público”. El ejercicio
de más de uno de estos poderes acumulado
en una persona está calificado como delito
de “infame traidor a la patria” por
el artículo 29 de nuestra Constitución
Nacional. Según los tratadistas de derecho
público, todas las formas corruptas y desviadas
en el ejercicio del poder surgen cuando no es respetada
esta división.
El poder legislativo es el que dicta leyes, normas,
reglas de funcionamiento. En el orden nacional lo
ejerce el Congreso de la Nación ¿Quién
o quiénes ejercen este poder en la escuela?
El poder ejecutivo es el que dirige, administra,
ejecuta disposiciones y planes de acción.
En el orden nacional se corresponde con las funciones
del Presidente y Vicepresidente de la Nación
¿Quién o quiénes ejercen esta
función en la escuela?
El poder judicial es el que aplica penas, impone
sanciones y dice quien tiene a la ley de su parte.
En el orden nacional lo ejerce la Corte Suprema
de Justicia. La
Organización de la escuela y el principio
de división de poderes ¿Quién
o quiénes ejercen estos poderes en la escuela?
¿Son ejercidos dos o más de estos
poderes por la misma persona? Cabe preguntarnos
si en la organización y funcionamiento de
nuestras escuelas se cumple con los principios democráticos.
Para ello tenemos que reflexionar sobre lo que hacemos
en nuestras instituciones educativas. Proponemos
plantear algunas preguntas:
¿Cómo se toman las decisiones? ¿Se
dialoga con todos los sectores de la institución
para buscar la solución de problemas y la
resolución de los conflictos? ¿Nos
quedamos en la mera declaración de que somos
democráticos? ¿Somos capaces de permitir
la libre expresión de los disidentes?
Si en un aula de una institución educativa,
la estructura del poder es totalmente vertical,
unipersonal y no se delibera para la toma de las
decisiones mas importantes, no podemos decir que
esa aula o esa escuela sostiene un modo de vida
democrático. Si los pactos fundacionales
y los proyectos institucionales de la escuela no
son conocidos, compartidos y cuentan con el compromiso
renovado anualmente de todos sus integrantes: docentes,
alumnos, administrativos, padres, directivos ¿podemos
hablar de una institución democrática?
Cada nuevo ingresante
a la escuela tiene que conocer y compartir los documentos
fundacionales y las normas de convivencia, del mismo
modo que todo ciudadano argentino tiene que conocer
y respetar la Constitución y las leyes.
Cuando una institución educativa declama
en su discurso ser una institución democrática
y en su actividad cotidiana contradice u olvida
los principios democráticos y republicanos,
deja de ser creíble para los que la integran
y está condenada a perder el respeto de sus
miembros. La
democratización de la escuela
La democracia, como estilo
de vida que no se agota en el voto ni en una forma
de gobierno, nos exige pensar en nuevas formas de
relacionarnos para aprender a vivir juntos y a participar
de las acciones públicas que como pueblo
nos pertenecen.
Es la escuela la institución que históricamente
la sociedad se ha dado como base para la formación
del Estado moderno y de consolidación de
la Nación, pues ha considerado que ella es
el primer espacio público (y agregaríamos
que HOY es el único) en el que se construyen
las habilidades de relación social que permiten:
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Reproducir las pautas sociales
como perpetuación de la cultura
Profundizar la vida comunitaria en función
de valores democráticos.
Ser agente de cambio.
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Esta función paradojal delegada por la sociedad
a la escuela (perpetuadora y a la vez transformadora)
la llamamos contrato fundacional e implica un mandato
de la sociedad a la educación que puede sintetizarse,
al decir de Graciela Frigerio y Margarita Poggi
(2),
en cuatro lógicas: |
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Cívica: construcción
del ciudadano capaz de encarnar valores democráticos
como estilo de vida y participar en la vida pública;
Doméstica: (relativo
al lugar de procedencia -familia- y contexto y a
las historias de vida -biografía-) compensación
de las desigualdades de origen, facilitando a todos
los estudiantes el desarrollo integral de sus aptitudes,
asegurando la equidad y superación de las
biografías personales. Económica:
formación en las competencias necesarias
para desempeñarse en el mundo del trabajo.
Académica: acceso
al saber científico y cultural de la humanidad,
distribución del mismo y generación
de nuevos conocimientos para el progreso.
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(2) Frigerio, G. y
Poggi, M. (1995). Las Instituciones Educativas.
Cara y ceca. Editorial Troquel |
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En la integración
de estas lógicas, como mandato - misión
de la escuela, estaremos desarrollando seres autónomos.
La responsabilidad de llevar adelante el mandato
implica obligaciones contractuales a todos los involucrados:
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al Estado como garante,
proveedor y organizador del servicio educativo y
representante de las necesidades de la sociedad;
a la escuela como unidad organizadora
y gestora del servicio educativo que
ofrece a sus estudiantes a partir del proyecto educativo
institucional;
a la sociedad civil:
familia, ONG, asociaciones intermedias, vecinales,
empresas etc., como parte interesada en los resultados
que la escuela alcanza para responder a sus necesidades. |
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Los expertos coinciden en afirmar que la actual
crisis de la educación puede explicarse por
el incumplimiento del contrato de todos los agentes
involucrados: |
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el Estado, visualizado en
ausencia de políticas de formación,
de asistencia y apoyo, de desatención económica
y desamparo a la educación, de desprofesionalización
docente y sobreexigencia de tareas junto con la
pauperización económica de los trabajadores
de la educación, etc.
la sociedad civil que le demanda
a la escuela lo que le corresponde y le suma lo
que otras instituciones sociales no cumplen, se
lo transfiere y exige a ella, sin participar en
la vida de la misma ni asumir que la educación
es cuestión de todos;
la escuela que, en la mayoría
de los casos, no ha podido adecuar sus lógicas
a los requerimientos de los nuevos tiempos. |
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Este nuevo
panorama nos lleva a revisar imágenes, modelos
mentales, representaciones y valores que subyacen
en nuestro modo de “hacer escuela”.
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| La
democratización de la escuela es
la exigencia
para una sociedad democrática |
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Es hora de preguntarnos: ¿Puede
una escuela no democrática educar para la
democracia? ¿Qué es una escuela democrática?
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Para que una escuela sea
democrática se necesita:
Ampliar la cobertura y asegurar el ingreso de los
chicos a la escuela. Es un requisito, pero con ello
solo no basta.
La permanencia de los chicos en la escuela una vez
ingresados. Es otro requisito, pero con ello solo
no basta.
El acceso y distribución del saber elaborado
y socialmente válido. Es misión específica
de la escuela y otro requisito, pero sólo
con ello no basta.
Facilitar el desarrollo de la compensación
de las desigualdades de origen. Es otro requisito,
pero sólo con ello no basta. |
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La exigencia de una escuela democrática es
la integración de todos estos requisitos.
La ausencia de uno, nos inhibe de considerarla como
tal. Es responsabilidad del Estado garantizar la
escuela democrática. Es responsabilidad de
cada docente y de cada escuela garantizar la escuela
democrática, contemplando en su propuesta
pedagógica las lógicas cívica,
académica, económica y doméstica.
En este primer nivel nos centramos en profundizar
aquellos aspectos del aula que faciliten la construcción
de la democracia como estilo de vida, sin fragmentarla
de la institución. Es en los niveles posteriores
que trabajaremos la Institución democrática.
Hablar del aula o la escuela democrática
nos lleva necesariamente a incursionar en el terreno
de la convivencia. ¿Por qué? Porque
ellas son espacios sociales en los que los individuos
interactúan, se relacionan permanentemente...
Las instituciones educativas son un sistema y la
convivencia es su modo de operar. |
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CONVIVENCIA = VIVIR
CON...
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Se puede
vivir mal o bien, mejor o peor. Es decir, el sistema
puede ser funcional y sentirnos cómodos y
motivados dentro de él o bien puede ser disfuncional
y nadie ocupar su lugar. Lo que uno no hace se le
recarga al otro, nos sentimos mal y la producción
disminuye... Por ello, construir la convivencia
es tarea ineludible de todos los días de
la escuela, para mejorar la calidad de vida. Es
posible porque ella es lugar de
ENCUENTRO: encuentro de personas, de historias,
de biografías que condicionan las percepciones
y nos hacen diferentes... Consecuentemente, tenemos
el derecho de ser diferentes y respetados en nuestra
diversidad.
Decidir trabajar
en la construcción de la convivencia significa
tener en cuenta dos requisitos fundamentales: |
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Querer la comunicación y crear espacios para
que sea posible
Querer dar lugar a la participación y crear
ámbitos para que ella se ejercite. |
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Estamos hablando de
crear en la escuela las bases de la CONDUCTA DEMOCRÁTICA
PARTICIPATIVA. Ahora bien, reflexionemos sobre algunos
cambios ocurridos en educación. |
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Las escuelas se han modernizado: los pupitres cedieron
lugar a las mesas y sillas móviles, se han
cambiado los contenidos, las teorías que
sustentan el hacer pedagógico. Este cambio
fenoménico externo ¿significa cambio
en la esencia de las prácticas cotidianas?
Bajo la apariencia de niños y jóvenes
agrupados alrededor de una mesa ¿se proponen
verdaderos trabajos grupales o se continúa
fomentando el individualismo?
Hay una diversidad de materiales de apoyo para el
aprendizaje, desde los más sofisticados tecnológicos
y audiovisuales, hasta los clásicos y se
habla hoy del poder de la música como facilitadora:
pero los chicos ¿los manipulan para producir
sus propios aprendizajes y experimentar en el aula?
Las escuelas se han llenado de colores: mochilas,
lápices, cuadernos: pero ¿hay alegría
en las aulas?
Las paredes han cambiado de tono y hasta la arquitectura
escolar se ha convertido en funcional: pero ¿ha
variado el formalismo de las aulas y se propicia
la creatividad y la libre expresión?
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Tal vez estamos asistiendo
a un gatopardismo pedagógico
todo cambia... para que nada cambie.
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3. 4. El poder del aula en la construcción
de la convivencia |
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El aula es el lugar concreto del
encuentro en la ello el espacio privilegiado para
fomentar la comunicación y la participación. |
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La realidad de la
institución se vive en el aula. Veamos: |
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El aula es el espacio público de los niños
y jóvenes en el que transcurren el mayor
tiempo de permanencia en su vida escolar, con un
grupo de pertenencia y de referencia que se mantiene
estable, al menos, la totalidad de un ciclo lectivo.
El aula es el espacio para construir las relaciones
sociales. Allí se habla, se escucha, se dialoga,
se discute, se enseña, se aprende, se juega,
se permanece en silencio, se repite, se memoriza,
se razona, se está aburrido. En fin, se aprende
a ser querido o rechazado.
El aula es el lugar donde se aprenden gestos y rituales.
Los chicos aprenden en ella los patrones que regulan
las relaciones: lo que se permite y lo prohibido,
lo que está bien y lo que no y formas de
resolver disputas, tanto en forma explícita
como implícita (currículum oculto).
El aula es el ámbito en el cual se convive,
se habla y se aprende la convivencia. La convivencia
se construye en la vivencia personal del día
a día. Es más o menos placentera,
más o menos armónica y está
íntimamente unida al conflicto. Se manifiesta
en las interrelaciones cotidianas, en las actividades
habituales. Se hace explícita en las charlas,
discusiones, diálogos espontáneos
o planificados, para reconocer los acuerdos, las
diferencias, las formas de alcanzar el consenso.
Si no se habla de ella, también se aprende
soterradamente una forma de convivir y de relacionarse.
El
aula es el lugar para transmitir y ejercitar prácticas
ligadas a la vida democrática. Los valores
que sustentan las acciones y las actitudes cotidianas
se internalizan, aunque no medie la toma de conciencia
de los mismos. La participación de todos
y la promoción de consensos debe practicarse
en el aula. |
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¿Quién tiene el rol protagónico
para convertir el aula en un espacio propicio para
el ejercicio de la democracia? Indudablemente, es
la actitud del docente la que genera el ambiente
psíquico óptimo o no para la construcción
de la convivencia, ya que es promotor de un estilo
comunitario al propiciar y estimular un modelo comunicacional
distinto.
El modo de organizar la vida social del aula y la
postura docente en el grupo, le permiten dibujarse
como un facilitador de la integración o,
por el contrario, un obstaculizador de las relaciones
interpersonales. Recordando las palabras de Paulo
Freire: “Nadie
se educa solo sino através de la experiencia
compartida, en la interrelación con los demás”,
estaríamos en condiciones
de afirmar: |
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Ser objeto de aprendizaje escolar, es decir contenidos
curriculares actitudinales.
Ser vivencia cotidiana en la escuela, es decir considerar
acciones y actividades en los cuales los valores
aparezcan.
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3. 5. Actitud docente
y valores democráticos |
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Actitud Integradora del facilitador (docente):
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Para pensae el valor
de una convivencia democrática |
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El País de las
Cucharas Largas
(cuento para la reflexión)
“Aquel
señor había viajado mucho.
A lo largo de su vida, había visitado
cientos de países reales e imaginarios...
Uno de los viajes que más recordaba
era su corta visita al País de
las Cucharas Largas. Había llegado
a la frontera por casualidad: en el camino
de Uvilandia a Parais, había un
pequeño desvío hacia el
mencionado país; y explorador como
era, tomó el desvío. El
sinuoso camino terminaba en una sola casa
enorme. Al acercarse, notó que
la mansión parecía dividida
en dos pabellones: un ala oeste y un ala
Este. Estacionó el auto y se acercó
a la casa. En la puerta, un cartel anunciaba:
PAÍS
DE LAS CUCHARAS LARGAS “ESTE PEQUEÑO
PAÍS CONSTA SÓLO DE DOS
HABITACIONES LLAMADAS NEGRA Y BLANCA.
PARA RECORRERLO, DEBE AVANZAR POR EL PASILLO
HASTA QUE ESTE SE DIVIDE Y DOBLAR A LA
DERECHA SI QUIERE VISITAR LA HABITACIÓN
NEGRA, O A LA IZQUIERDA SI LO QUE QUIERE
ES VISITAR LA HABITACIÓN BLANCA.”
El
hombre avanzó por el pasillo y
el azar lo hizo doblar primero a la derecha
Un nuevo corredor de unos cincuenta metros
terminaba en una puerta enorme.
Desde los primeros pasos por el pasillo,
empezó a escuchar los “ayes”
y quejidos que venían de la habitación
negra.
Por un momento las exclamaciones de dolor
y sufrimiento lo hicieron dudar, pero
siguió adelante. Llegó a
la puerta y la abrió y entró.
Sentados alrededor de la mesa estaban
los manjares más exquisitos que
cualquiera podría imaginar y aunque
todos tenían una cuchara con la
cual alcanzaban el plato central... se
estaban muriendo de hambre. El motivo
era que las cucharas tenían el
doble del largo de su brazo y estaban
fijas en sus manos. De ese modo todos
podían servirse, pero nadie podía
llevarse alimento a la boca.
La situación era tan desesperante
y los gritos tan desgarradores, que el
hombre dio media vuelta y salió
casi huyendo del salón.
Volvió al hall central y tomó
el pasillo de la izquierda, que iba a
la habitación blanca. Un corredor
igual al otro terminaba en una puerta
similar. La única diferencia era
que, en el camino, no había quejidos,
ni lamentos. Al llegar a la puerta, el
explorador giró el picaporte y
entró en el cuarto.
Cientos de personas estaban también
sentados en una mesa igual a la de la
habitación negra. También
en el centro había manjares exquisitos.
También cada persona tenía
una cuchara larga fijada a su mano...
Pero nadie se quejaba o lamentaba. ¡¡¡Nadie
estaba muriendo de hambre, porque todos...
se daban de comer unos a otros!!!
El hombre sonrió, se dio media
vuelta y salió de la habitación
blanca. Cuando escuchó el “clic”
de la puerta que se cerraba se encontró
de pronto y misteriosamente, en su propio
auto, manejando camino a Parais...
Jorge Bucay (Tomado
de A. Beauregard “Cápsulas
motivacionales”. Edit. Diana.)
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Construir la Convivencia
Democrática lo “mínimo”,
lo “vital” es: |
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Solidaridad |
• Sentirnos
responsables del otro. • Reconocer
la unidad de la humanidad y manifestarla a
través del apoyo incondicional. |
| Cooperación |
• Reconocer la diversidad
y aprovechar las deferencias para enriquecernos,
complementándonos. |
| Responsabilidad |
•Comprometernos con
una situación que nos
involucra. |
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¿Por dónde
comenzar? ¿Cuál es la punta del ovillo? |
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“EL FIN ESTÁ
EN LOS MEDIOS,
COMO EL ÁRBOL EN LA SEMILLA”
Gandhi
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Decíamos que
la democracia implica la participación y
la comunicación. La comunicación será
objeto de aprendizaje en temas posteriores y la
participación profundizada en el tercer nivel.
No obstante, esbozamos algunas líneas teóricas
para darnos cuenta.
Tradicionalmente, participar significaba colaborar
en tareas pensadas por otro. Hoy, participar significa
compartir un recorrido: detectar el problema, fijar
los objetivos, organizar las acciones, evaluar y
regular la marcha. Las decisiones que se toman son
compartidas, por consenso y acuerdos. Participar
es un aprendizaje responsable que requiere estar
informado, tener espacios para la reflexión,
la discusión, para la toma de decisiones.
Involucra tanto a los adultos como a los estudiantes.
Por supuesto que hay distintos niveles de participación
que tienen que ver con los roles de las personas
dentro de la institución y habrá algunas
decisiones que son resorte de las autoridades. Se
puede participar en la información, la consulta,
las decisiones, en el control y seguimiento de las
acciones. De cualquier manera, para que la participación
sea una realidad deben crearse los marcos orgánicos
para ello. Algunos pueden ser: la ronda grupal de
grado o año, el consejo de grado/año,
el cuerpo de delegados, el consejo de escuela, las
asambleas de año/ciclo/nivel.
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3. 6. La pedagogía
de la coherencia como base en una escuela democrática |
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Tal vez resulte interesante detenerse a pensar:
¿cuál es el discurso que prevalece
en la institución en la que trabajo respecto
de la participación, la posibilidad del disenso,
la diversidad necesarias para la convivencia democrática...?
Después de haber respondido al interrogante
anterior, respóndase estas preguntas: ¿qué
es lo que en realidad se vive, se siente y se experimenta
respecto de los mismos aspectos en la institución
en la que se desempeña?
Posibles respuestas: |
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Quizás haya una incoherencia entre el discurso
y la vivencia (doble mensaje o mensaje incoherente),
provocando desconcierto, confusión, dualidad
entre el decir y el hacer.
Quizás sea un mensaje coherente entre lo
que se escucha y se vive, entre el discurso y la
acción. |
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¿ Qué
consecuencias tienen en los socios de aprendizaje?
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Tanto el doble mensaje,
como el mensaje coherente, lo escuchan y lo viven
todos los integrantes de la institución.
Si se vivencia un doble mensaje, los socios entonces
crecerán en un ambiente de mentira en el
que aprende que se debe decir una cosa y hacer otra.
Si hay un mensaje coherente, los socios crecerán
en un ambiente de verdad en el que se aprende a
hacer lo mismo que se proclama.
Creemos que la construcción de la convivencia
sólo es posible en
un ambiente coherente, que es lo que damos en llamar
la PEDAGOGÍA DE LA COHERENCIA: |
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SE HACE LO QUE SE DICE
SE PRACTICA LO QUE SE PROCLAMA
EL DISCURSO COINCIDE CON EL HACER. |
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En este marco de verdad
es posible encarnar los valores esenciales
de
la democracia
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Alguien
dijo alguna vez: “Maestro, al discípulo
el ejemplo, siempre el ejemplo”. Nada educa
con más fuerza que la experiencia de una
vivencia coherente entre lo se que predica y lo
que se ejercita, entre lo que se proclama y lo que
realmente se hace. Una propuesta de Educación
en los derechos humanos y en la paz exige una coincidencia
entre el currículum implícito y el
currículum explícito.
Para insistir en esta interrelación queremos
transcribir una cita de Adriana Puiggrós
(1995): “Empleamos
el término currículum para hablar
de conjunto de enseñanzas y aprendizajes
que se realizan en el espacio de la institución,
previstos o no por los programas, conscientes o
inconscientes, dentro y fuera del aula. El currículum
abarca todo lo que ocurre en los pasillos y en las
veredas de las calles laterales a la escuela donde
se agrupan los adolescentes, en los susurros y las
discusiones públicas”.
¿Es posible separar,
entonces, los contenidos de las asignaturas de los
“continentes” en los cuales están
inmersas? ¿Es posible seguir manteniendo
que sólo enseña el profesor o que
sólo se aprende de él o a través
de él? Y si no aceptamos esto ¿cómo
desatender a los otros aprendizajes o a lo que tiene
su lugar fuera del aula?
Para concluir, lo dejamos pensando con estas ideas
de Gimeno Sacristán y Ángel Pérez
Gómez: Es
función y desafío de la escuela actual:
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Organizar el desarrollo de la función de
compensación de las desigualdades de origen,
mediante la atención a la diversidad.
Provocar y facilitar la reconstrucción de
conocimientos, disposiciones y pautas que el alumno
asimila en su vida extraescolar. |
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PREPARAR PARA PENSAR Y ACTUAR DEMOCRÁTICAMENTE
EN UNA
SOCIEDAD NO DEMOCRÁTICA.
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3. 7. Los pilares
la transformación educativa en el siglo XXI |
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Pistas para el cambio en la escuela
El informe a la UNESCO de
la Comisión Internacional sobre la Educación
para el siglo XXI, presidida por Jacques Delors
y denominada La educación encierra un tesoro,
en un canto a la misión de la educación
en el mundo de hoy, comienza así: |
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“Frente a los numerosos
desafíos del porvenir, la educación
constituye un instrumento indispensable para que
la humanidad pueda progresar hacia los ideales de
paz, libertad, y justicia social. Al concluir sus
labores, la Comisión desea por tanto afirmar
su convicción respecto a la función
social de la educación en el desarrollo continuo
de la persona y las sociedades, no como un remedio
milagroso _ el “Ábrete Sésamo”
de un mundo que ha llegado a la realización
de todos estos ideales _ sino como una vía,
ciertamente entre otras pero más que otras,
al servicio del desarrollo humano más armonioso,
más genuino, para hacer retroceder la pobreza,
la exclusión, las incomprensiones, las opresiones,
las guerras, etc.”. |
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En el marco
de la educación para toda la vida como llave
de acceso al siglo XXI, se sintetizan con gran maestría
las bases de la transformación educativa
traducidas en cuatro pilares: |
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1. Aprender a conocer
2. Aprender a hacer
3. Aprender a vivir juntos
4. Aprender a ser.
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1. Aprender a
conocer: Es requisito
de la enseñanza actual propiciar menos la
adquisición de conocimientos clasificados,
elaborados y codificados que el dominio de los instrumentos
del mismo saber. Lo efímero de la información
actual, la vertiginosidad de los cambios, la velocidad
de la producción del conocimiento, el manejo
de diferentes lenguajes y tecnologías, imponen
una educación básica que dote a la
persona de un repertorio de instrumentos que les
permita comprender el mundo, las facetas del entorno,
utilizar esos lenguajes, desarrollar el pensamiento
sistémico complejo e interrelacionado, la
capacidad de abstracción, una mente curiosa
y creativa, el discernimiento de información
estratégica. Internalizar estrategias personales
para acceder al conocimiento, elaborarlo, criticarlo
y producirlo, dota a la persona de autonomía
para continuar aprendiendo durante toda la vida;
en suma, aprender a aprender para aprovechar las
posibilidades que ofrece el medio a lo largo de
la vida. 2.
Aprender a hacer: Aprender
a realizar y a conocer son indisociables. No basta
en el mundo de hoy con saber, es necesario que el
conocimiento pueda ponerse en acción en situaciones
concretas. Para ello, la educación debe desarrollar
aptitudes y competencias que permitan desempeñarse
en el mundo del trabajo, resolver problemas, trabajar
en equipos, organizar y gestionar iniciativas utilizando
los códigos de la modernidad.
3. Aprender a Vivir juntos:
La Comisión pone el
acento en este pilar aun sin descuidar los otros,
ya que de alguna forma proporciona los elementos
para aprender a vivir juntos. En la actualidad,
la violencia, la autodestrucción las situaciones
de riesgo están potenciadas por la atmósfera
competitiva basada en lo económico y por
los medios masivos de comunicación.
La educación de
este siglo necesariamente debe dirigirse a enseñar
a: |
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tomar conciencia de la diversidad y de la interdependencia
entre las personas
descubrirse a uno mismo
ponerse en el lugar de otros y comprenderlos
superar el individualismo, propiciando el diálogo,
la cooperación, la solidaridad
solucionar conflictos de manera no adversarial
relacionarse con uno mismo y con los otros
llevar adelante objetivos y proyectos comunes
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"Se trata
de aprender a vivir juntos conociendo
mejor a los demás, su historia,
sus tradiciones y su espiritualidad y,
a partir de allí, crear un espíritu
nuevo que impulse la realización
de proyectos comunes o la solución
inteligente y pacifica de los inevitables
conflictos, gracias justamente a esta
comprensión de que las relaciones
de interdependencia son cada vez mayores
y a un análisis compartido de los
riesgos y retos del futuro. Una utopía
pensarán, pero una utopía
necesaria, una utopía esencial
para salir del peligroso ciclo alimentado
por el cinismo o la resignación”.
Jacques
Delors
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4. Aprender a Ser: “Se
avanza en el saber pero la sabiduría languidece”
La educación debe
desarrollar a la persona integralmente, puesto que
el siglo XXI nos exige mayor autonomía y
capacidad de juicio junto con el fortalecimiento
de la responsabilidad personal en la realización
del destino colectivo. Para ello, debe explorar
y explotar los talentos “que como tesoros
están encerrados en el fondo de cada persona”.
Citemos, sin ser exhaustivos: la memoria, el raciocinio,
la imaginación, las aptitudes físicas,
la sensibilidad, las emociones, la espiritualidad,
el sentido estético, la comunicación
con los demás, la responsabilidad individual,
el pensamiento propio y autónomo. Todo ello
confirma la necesidad de comprenderse mejor a uno
mismo, favoreciendo la propia personalidad.
En síntesis: el cambio en la educación
apunta a preparar personas capaces de vivir no ya
en una sociedad determinada, sino con fuerza intelectual
permanente que le permitan comprender el mundo,
con libertad de pensamiento, de juicio, de sentimiento
y de imaginación como: |
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modo de defensa frente a un sistema alienante y
hostil y a los distintos flagelos de la violencia
y
única forma de seguir siendo artífices
del futuro. |
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“Estamos en
un momento en el cual la pregunta por los
desafíos de la educación,
significa preguntarse por los desafíos
de la sociedad. O, por decirlo en forma
más correcta, los desafíos
de la sociedad pasan mucho más que
en el pasado por la educación. No
es causal, por ello, que la educación
vuelva a ser un motivo de preocupación
no sólo para los padres de familia
y educadores, sino para el conjunto de la
sociedad y, en particular, para los dirigentes
políticos y sindicales, para los
empresarios y para los intelectuales en
general.”.
JUAN CARLOS
TEDESCO (1994) |
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Ejercicios de Reflexión:
¿Logramos la convivencia emocrática
en el aula? |
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1) Usted está trabajando con su grupo habitual
de estudiantes en un día común de
clases, en el área en la que se desempeña
y en el aula que tiene asignada. Haga el esfuerzo
de imaginarse que Ud. es la cámara que registra
todo lo que acontece en ella, desde acciones hasta
lo que se dice. Describa por escrito lo más
fiel posible ese registro.
2) Relea lo descripto.
3) ¿Podría categorizar de democrática
la convivencia en esa aula? Fundamente. |
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