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  - La mediación educativa, ¿una respuesta de la escuela frente a la violenecia?, Mazzarantani, Elda, 2006, Revista HUMUS, Revista del Profesorado de la Escuela Normal Superior Nº 32 "Gral. José de San Martín" con referato externo- Año 1 - Santa Fe - Argentina  
       
 
  La mediación Educativa, ¿una respuesta de la escuela frente a la violencia?
“Somos el emergente de una sociedad bélica que acepta el desafío de construir una cultura de paz” (Mayor Zaragoza 2000: 6)

Resumen
La cultura no sustentable de la actual sociedad dual, requiere de la participación de las instituciones para avanzar hacia un futuro más humano. La enseñanza y la práctica del manejo adecuado del conflicto en las escuelas, emerge como una de las posibilidades para prevenir, resolver y contener situaciones conflictivas y violentas en el interior de los ámbitos educativos, fortaleciendo relaciones humanas democráticas a través del conocimiento y de la práctica que permitan encontrar otras formas de participación ciudadana. El aprendizaje de modos de resolución pacífica, no adversarial de conflictos, es uno de los pilares que empodera a la escuela y a los sujetos para intervenir en lo social, aportando a la construcción de una cultura de paz, de una cultura sustentable.

En todas las épocas aparecen modas, como respuesta a las cambiantes situaciones históricas.
A pesar que desde hace algunas décadas el manejo de los conflictos figura en la agenda de los estudiosos, pareciera que hoy, la mediación se puso de moda como respuesta al crecimiento de conflictos sociales, judiciales, medioambientales, comunitarios, familiares, educativos.
En rigor, la mediación es un método no violento, no adversarial de resolver conflictos ya emergidos, en el que un tercero neutral facilita para que las partes en disputa ( sujetos individuales, grupos, instituciones, naciones), generen una solución acordada, de manera que las mismas se beneficien .
Cuando se habla del manejo adecuado del conflicto, no adversarial, se incluyen los métodos de resolución de conflictos como pueden ser, entre otros, la mediación y la negociación, pero los trasciende incorporando su prevención y contención.
Desde este posicionamiento y focalizando en una especialización propia de la mediación, como lo es la educativa, se intentará responder al interrogante inicial.

¿Podrá el hombre sobrevivir?
Algunos datos estadísticos de la realidad social actual, evidencian que : 7 de cada 10 personas no comen; los índices de violencia social, institucional, familiar, individual se incrementan día a día; aumentan las muertes por violencia, las guerras con más víctimas civiles que de soldados, la explotación infantil; los que no pueden satisfacer sus necesidades son más que los que pueden y se distancia la brecha entre ricos y pobres; proliferan y circulan abiertamente armas y drogas; se perdió la confianza en las distintas instituciones y en la autoridad simbólica: la ley dejó de marcar límites y ordenar lo social; la crisis socava los cimientos de las subjetividades: se percibe al otro como amenaza, como adversario, las emociones se alteran por la angustia, el miedo, el fracaso que impactan en las relaciones y agudizan estados de autodefensa.
Este breve panorama de la crisis de la sociedad dual, genera un clima de conflictividad tal, que instala condiciones propicias para la violencia, lo que permite inferir que la cultura de hoy no es sustentable. Viene al caso entonces, retomar el interrogante que se hiciera : ¿podrá el hombre sobrevivir?. Desde los indicadores enunciados la respuesta consecuente ameritaría un rotundo no.
Paradójicamente, la revolución del conocimiento de los últimos tiempos brinda saberes, herramientas, métodos para transformar las relaciones humanas posibilitando intervenir y revertir este proceso histórico con miras a un futuro más justo.
El manejo adecuado del conflicto que al inicio se caracterizó como una moda, frente la crisis, se convierte en un imperativo de la sociedad y como uno de los pilares desde el cual contribuir a la construcción de una cultura sustentable.

La escuela en la encrucijada (1)
Huelga decir que la escuela como ámbito público y como el único espacio social que queda al que asisten al menos la mayoría de niños y jóvenes, es caja de resonancia de la sociedad. Así las problemáticas sociales atraviesan sus muros, se sientan sin permiso en las sillas de las aulas, en el comedor, corren por los pasillos y se expresan en los gestos, las creencias, el lenguaje y los modos de relacionarse y conducirse de niños y adultos.
Si la coyuntura actual, naturaliza la violencia como forma de combatirla, con la anuencia, apoyo y agudización del discurso mediático, es lógico que diga ¡presente ! en la escuela.
Un vez instalada en ella pasa a ser parte de su responsabilidad y debe hacer algo .

(1) Se incluye en el nombre genérico de escuela , a todas las instituciones educativas de diferentes niveles.

Una cuestión clave : Nadie puede intervenir con probabilidad de mejora en aquello que no comprende.
En general se suele identificar a la violencia con la agresión física. Si bien existen muchas bibliotecas sobre este tema, es posible entenderla como una relación compleja, en la que se niega al otro la posibilidad de desarrollarse, de satisfacer sus necesidades y derechos, de acceder a los bienes materiales y culturales, y se lo conduce al sometimiento por la utilización del empleo de la fuerza sicológica, física, política o simbólica; implica una asimetría de poder.

La complejidad de la violencia
Es posible distinguir distintos niveles de violencia: la estructural , que tiene que ver tanto con esta sociedad dual injusta y por tanto violenta, como con prácticas y creencias discriminatorias que circulan en el imaginario colectivo y se generalizan ( todos los pobres son delincuentes, todos los negros..., todos los extranjeros..., etc).
Tal vez la más dolorosa situación violenta naturalizada, sea la indiferencia que producen los " sin rostros", " los inexistentes", los chicos que limpian parabrisas en los semáforos, que andan descalzos, que están privados de la satisfacción de sus derechos: los excluidos.
Esta triste realidad es compartida también por la escuela.
A esta violencia estructural, suelen sumarse factores institucionales educativos que reproducen prácticas sociales y son causantes de situaciones conflictivas y violentas como, por citar algunos: el autoritarismo manifestado en la imposición de significados, de reglamentos, en la ausencia de participación, en un curriculum monoculturalista que selecciona contenidos que no incluyen a todos, en la disminución del nivel de expectativas y calidad porque "estos chicos tienen techo", " nunca van a llegar a nada", "para qué te preocupás con la familia que tienen..." SIC. Esta violencia institucional llamada simbólica, generalmente no suele considerarse como tal, está aceptada, continúa rutinizándose y a los ojos , resulta invisible.
Es posible además, identificar otro tipo de violencia propia de la institución educativa: el maltrato entre pares, es decir, el hostigamiento y la victimización de alumnos entre sí.
La visible, es la violencia individual y es costumbre bastante arraigada, identificar al culpable para sancionarlo y no para brindarle la oportunidad de reparación que sería lo realmente educativo.
Los estallidos puntuales, identificables producidos en el interior de las instituciones educativas y que hoy ocupan los titulares de los medios de comunicación, suelen hundir sus raíces en este contexto social.
Panorama complejo el que viven cotidianamente las escuelas, y requiere para su tratamiento de una mirada también compleja y holística. Intentar leerlos, juzgarlos y opinar desde la víctima y el victimario, tomando partido desde el desconocimiento o desde una visión simplista y monocausal, lleva , inexorablemente, al fracaso, a su persistencia y hasta a su agudización.
Los que actuamos en educación necesitamos comprender que los comportamientos violentos pueden significar : el grito de quien se autopercibe sometido por las injusticias, la expresión de la desesperanza, de la impotencia , de la angustia y del fracaso de la palabra para dirimir conflictos; la manifestación de quien no comprende lo que le pasa y está privado de marcos de sostén e identificación y utiliza los códigos habituales de relación porque tal vez, desconoce otros.

¿Conflicto y violencia? o ¿Violencia y conflicto?... o la punta del ovillo.
Resulta necesario aclarar la relación y la diferencia entre conflicto y violencia.
El conflicto es una situación de intereses contrapuestos entre partes. Dada la diversidad de la especie humana, de las historias particulares en las que cada uno construye su identidad, es natural que se tengan percepciones diferentes sobre una misma realidad, lo que permite inferir que el conflicto es inherente a las relaciones humanas. En sí no es bueno ni malo. Su forma de abordaje lo puede transformar en constructivo o destructivo.
Si se trabaja o procesa adecuadamente , puede ser una oportunidad valiosa para fortalecer las relaciones.
Por el contrario, su abordaje adversarial esto es: confrontar=pelear o eludirlo o ceder a la presión del otro, puede derivar en violencia.
Asimismo, en el sustrato de un conflicto puede haber una violencia encubierta: por ej. la negación o desvalorización del sujeto, la ausencia de posibilidades de ser, la discriminación en algún ámbito. Por tanto, sin bucear en el fondo de lo que aparece, en lo invisible, sin entender las causas profundas y para ello hay que prepararse, se corre el riesgo de tomar el camino equivocado.
Si los conflictos son naturales en las relaciones humanas y la educación es una trama de vínculos , lo natural es que en ella emerjan. Un ejercicio puede darnos la idea de su magnitud: si multiplicamos las relaciones que establecen la cantidad de actores que participan en la escuela: ¿cuántos conflictos podríamos imaginar?...

Cuesta arriba el camino del conflicto.
Siguiendo a Willian Ury (2000), el conflicto sigue un impulso vertical y en función de su persistencia en el tiempo se pueden distinguir tres estadios posibles:
1. Estado de latencia: existen intereses contrapuestos entres las partes, pero aún no ocurrió nada que lo muestre. Este es el momento de PREVENIR.
2. Estado emergente: cuando una acción puntual hace estallar el conflicto y comienzan a manifestarse actitudes, comportamientos que muestran la intensificación del antagonismo, la lucha del poder. Este es el momento de RESOLVER.
3. Escalada sostenida: no puede ser resuelto debido al grado de su escalada y profundización. En este momento es urgente CONTENER para que no llegue al umbral destructivo.
Llegado a este umbral, cualquier conflicto grande o pequeño, simple o complejo se vuelve aniquilante y concluye con la destrucción de las partes. Consecuentemente, hay tres oportunidades para intervenir en el camino vertical del conflicto y convertirlo en un impulso horizontal que genere cambios constructivos:
CONTENER si es necesario
RESOLVER es imperativo cuando el conflicto no se ha prevenido
PREVENIR siempre que sea factible

¿Qué puede hacer la escuela frente a situaciones conflictivas y violentas ?.
La escuela puede y debe: prevenir, resolver y contener.
¿Cómo prevenir ?
La escuela es la agencia social que por antonomasia trabaja con el conocimiento. En ella pueden aprenderse y crearse modos de interacción que están pocos presentes en la sociedad; trabajar los contenidos no como finalidad en sí mismo sino como medio para comprender la realidad en su devenir histórico, para desarrollar el pensamiento , los distintos lenguajes y para generar alternativas de intervención en lo social; reconocer el conflicto como inherente en las relaciones e incorporar modos adecuados de procesarlo como contenido y como práctica; instituir marcos orgánicos de participación para generar vínculos de manera cooperativa que incluyan la diversidad; construir normas que impliquen límites y libertades consensuadas; expresar las emociones, ponerle palabras a lo que nos pasa, reparar el daño emocional cuando se hirió y aprender a perdonar.
Trabajar pedagógicamente de esta manera significa generar ambientes psíquicos de confianza que disminuyen la tensión , permiten procesar la vulnerabilidad, habilitan el acceso a la cultura
Estos son los ambientes psíquicos que permiten la prevención, contención y resolución de conflictos y violencia y que son espacios que se vivencian como espacios cuna.


Cuando no pudo prevenirse
Como decíamos en el camino del conflicto, no todo puede prevenirse, por eso la escuela tiene que enseñar métodos no adversariales de resolución. Podemos citar como posibles y entre otros: la negociación y la mediación.
A riesgo de simplificar puede entenderse la negociación como la conversación y las acciones que las partes en conflicto realizan por sí solas para llegar a una solución. Enseñar a negociar es fortalecer la autonomía de los sujetos para que pueden tomar sus propias decisiones. Cuando las partes por sí solas no pueden dirimir sus disputas y acuden a un tercero para que los ayude, se inicia el camino de la mediación que no es más que una negociación asistida.
Amerita aclararse que los programas de mediación entre pares son un medio óptimo para fortalecer vínculos, sostener, contener, siempre y cuando estos programas acompañen el entrenamiento de todos los alumnos de la comunidad educativa en el abordaje de conflictos y que no esté sólo destinado a los que actuarán como mediadores. De lo contrario se desvirtuaría la función de la escuela pues se estaría en el camino de formar sujetos heterónomos que dependen de otros para solucionar sus problemas.

Cuando no pudo ni prevenirse, ni resolverse ...
No obstante, hay casos consumados de violencia que la escuela no puede resolver, prevenir ni contener. En estas situaciones tendrá que buscar ayuda, trabajar en redes con otras instituciones sociales preparadas para abordar el tema; conocer las normas jurídico-administrativas de actuación y procedimiento y analizar el tema con toda la comunidad educativa.

Nadie da lo que no tiene...
No existen espacios curriculares en la mayoría de los planes de formación docente, destinados a entrenar a los educadores para comprender conflictos, saber como actuar frente a ellos, y enseñar a los alumnos a abordarlos democráticamente. Esta carencia puede derivar en un sentimiento de indefensión, de no saber qué hacer y la escuela puede quedar invadida por la dinámica devastadora de la impotencia.
Los esfuerzos voluntaristas de algunos docentes entrenados en el manejo adecuado del conflicto son importantes para el grupo de estudiantes que transitan este aprendizaje. Pero con ello no basta. Se requieren políticas educativas de capacitación que fortalezcan el poder del docente, lo entrenen y lo doten de herramientas para saber cómo actuar previniendo, resolviendo y conteniendo.

"Puesto que las guerras se originan en las mentes de los hombres, es en la mente de los hombres que se construyen las defensas de la Paz" (Acta Constitutiva de la UNESCO 1948)
Enseñar a vivir juntos es una de las maneras de construir las defensas de la paz. Aquí la escuela ocupa un lugar irrenunciable y privilegiado ya que es ámbito donde se construye lo público , espacio de convergencia de la diversidad y generadora de una de cultura del vínculo. Enseñar una convivencia formativa y productiva, le exige una postura ética y política que, entre otras cuestiones, reconozca al conflicto como natural en las relaciones humanas y enseñe a procesarlos de manera pacífica , democrática, no adversarial . Desde esta postura es productora de cultura, capaz de hacer presente lo ausente en la sociedad y de crear una contracultura no violenta. Parecería que esta propuesta significa ir a contramano de la realidad y paradójicamente esto es lo que la convierte en una variable interviniente en lo social . Tan cierto es que la escuela por sí sola no cambiará el mundo como cierto es que sin escuela es imposible pensar en una convivencia más humana.
Parafraseando a Fernando Onetto (2000), la cadena de violencia no comienza en la escuela pero tampoco avanza sin ella . Es un eslabón que la refuerza o disminuye.

La mediación educativa, ¿ una alternativa de la escuela frente a la violencia?.
Si así entendemos el manejo adecuado del conflicto y la mediación, como una propuesta integrada al currículum escolar que empodera a los sujetos de las habilidades necesarias para defender sus derechos y los de los otros, dotándolo de las armas pacíficas que requiere la reconstrucción del tejido social, se estaría en condiciones de responder afirmativamente al interrogante que diera origen a este artículo y estaríamos en el camino de construir en la mente de los hombres las defensas de la paz.
Un curriculum educativo impregnado de esta intencionalidad, es ámbito de enseñanza y aprendizaje y por tanto de producción de nuevos modos de relación que aportan a la formación del ciudadano participativo y a abrir los caminos de una cultura sustentable.
“Nunca pongas en duda que un pequeño grupo de ciudadanos preocupados y comprometidos pudo cambiar el mundo; de hecho, es lo único que lo ha cambiado” (Margaret Mead 1978: 189)

Profesora Elda Mazzarantani
Profesora en Ciencias de la Educación - Mediadora.


Bibliografía:
Amstutz, J., Mazzarantani, E, Paillet, M (2005); Pedagogía de la Paz. Construir la convivencia manejando adecuadamente los conflictos; Santo Tomé, Edic BICA.
Mayor Zaragoza, Federico - colaborador Tom Forstenzer (2000); La nueva página.; Ed. UNESCO; Galaxia Gutemberg; Círculo de Lectores.
Mead, Margaret en Umbreit,Mark (1990); Mediating interpersonal conflicts. A pathway to peace. Ed. Banyam Books Inc.. New York ; USA, p: 189
Onetto, Fernando (2000); ¿Hay que aprender a competir?; en Novedades Educativas; Año 12, Nº113, Edic. Novedades Educativas,.
Ury, William (2000); Alcanzar la paz; Bs. As., Ed. Paidós.


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